Artemis II y Tintín: cuando la NASA casi alcanza el guion de Hergé
Donde la agencia espacial impuso protocolos milimétricos, el dibujante soltó a un capitán deslenguado. Bélgica gana

Setenta años después de Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna, la NASA ha vuelto a enviar a cuatro criaturas humanas a dar la vuelta al satélite con una solemnidad tecnológica que, en el fondo, solo confirma una vieja humillación estadounidense: Tintín, el capitán Haddock, el profesor Tornasol y los policías Hernández y Fernández ya estuvieron allí primero: con más estilo, mejor vestuario y muchísimo menos sensacionalismo.
Hay una injusticia histórica que conviene reparar ahora que la NASA ha vuelto a colocar a hombres y mujeres de gesto grave frente a un cohete y a un logotipo azul: la humanidad no empezó a regresar a la Luna con Artemis II. Regresa ahora, sí, pero la imaginación llegó mucho antes –y con una ventaja humillante para los ingenieros de carne y hueso–. Hergé lo hizo sobre el papel, con tinta, humor, rigor visual y una elegancia que la comunicación institucional estadounidense difícilmente alcanza, por muchos vídeos en streaming y hashtags patrióticos que invente.
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