¿Astronautas chinos en la Luna?
Pekín prepara su llegada al satélite antes de 2030. Pero la verdadera batalla espacial con Estados Unidos se librará en Marte

«Aunar conocimientos al servicio de la exploración espacial…». Con este lema, las autoridades chinas acaban de detallar su proyecto para enviar astronautas a la Luna –o, más bien, «taikonautas», como se los llama en China– antes de 2030. Una hermosa promesa de esfuerzo colectivo que oculta una competencia cada vez más intensa con Estados Unidos.
Según el diario singapurense Lianhe Zaobao, el plan chino se basa en una fórmula de «dos lanzamientos para un alunizaje». Dos cohetes Gran Marcha 10 enviarán rumbo a la Luna una nave tripulada, bautizada como «Mengzhou» («Nave de los sueños»), y un módulo lunar llamado «Lanyue», que significa «Abrazar la Luna». La tripulación estará integrada por tres taikonautas, pero está previsto que solo dos de ellos pisen la superficie lunar.
La estrategia de Pekín, prosigue el diario, consiste en apoyarse en tecnologías que los científicos chinos ya dominan, en lugar de lanzarse a una carrera por desarrollar cohetes más grandes y costosos. En declaraciones a Lianhe Zaobao, el investigador singapurense Zhang Jun hace balance de esta pugna internacional al más alto nivel: «China desarrolla su programa bajo la coordinación del Estado, con el objetivo de dotarse de una capacidad autónoma e integral para realizar alunizajes tripulados. Estados Unidos, por su parte, busca recurrir en mayor medida a la innovación del sector privado y a sus socios internacionales».
La carrera espacial vuelve a empezar
Pekín ya había anunciado en 2023 su objetivo de llegar a la superficie lunar antes de 2030. Estados Unidos, en cambio, espera llevar a cabo un alunizaje en 2028, dentro del programa espacial Artemis. «El director de la NASA, Jared Isaacman, declaró, sin mencionar expresamente a China, que, ante el recrudecimiento de la competencia, la agencia debía acelerar el ritmo, recuperar el tiempo perdido y alcanzar sus objetivos», recuerda Lianhe Zaobao.
Según el diario singapurense, en los próximos años la competencia entre China y Estados Unidos no girará tanto en torno a quién llegará primero a la Luna como a «la capacidad de construir infraestructuras, como redes de comunicación».
El medio hongkonés HK01, cercano a Pekín, recuerda que «Estados Unidos ha acumulado un retraso considerable en materia de infraestructuras» y señala los sucesivos cambios en el calendario del programa estadounidense Artemis. «La rivalidad entre ambos países se enmarca en una confrontación tecnológica más amplia, que también abarca el 6G y la inteligencia artificial», indica el portal informativo.
La verdadera batalla se libra en Marte
HK01 añade que, aunque China tiene la vista puesta en la Luna, persigue una meta mucho más ambiciosa: la conquista de Marte. «El programa Tianwen-3 prevé dos lanzamientos en torno a 2028. La misión debería permitir traer a la Tierra al menos 500 gramos de muestras marcianas hacia 2031», celebra el diario digital. Dado que hasta la fecha no se ha traído a la Tierra ninguna muestra de Marte, el programa supondría un avance científico considerable: la misión podría ayudar a determinar si el planeta albergó alguna forma de vida en el pasado.
Pero el objetivo primordial sigue siendo muy «terrenal»: hay que ganar la carrera espacial. Con su habitual tono patriótico, HK01 insiste en que «aunque Estados Unidos puso en marcha hace tiempo sus propios programas de exploración y recogida de muestras en Marte, los ha dejado en suspenso por dificultades tecnológicas, financieras o de personal».
El programa estadounidense Mars Sample Return, que debía traer esas muestras a la Tierra, fue cancelado en enero de 2026 por sus costes, considerados demasiado elevados. Lograr semejante proeza permitiría, por tanto, a Pekín consolidarse como potencia espacial.