Los polacos, en pie de guerra por una serie de Netflix
Una adaptación de «La muñeca», el gran clásico de la literatura nacional, ha desatado una encendida polémica

Es imposible sustraerse a la polémica que ha desatado en Polonia La muñeca. En su origen está uno de los grandes clásicos de la literatura polaca, publicado en 1890 por el periodista y novelista Bolesław Prus. Una obra prácticamente desconocida en nuestro país.
La novela acaba de dar pie a dos adaptaciones casi simultáneas: una serie de seis episodios, dirigida por Paweł Maślona y estrenada el 16 de septiembre en Netflix, y una nueva versión cinematográfica de Maciej Kawalski, que llegó a las salas polacas el 30 de septiembre.
Por ahora, es la serie la que levanta pasiones. ¿El motivo? Las libertades que se ha tomado Paweł Maślona, a quien algunos consideran el «Tarantino polaco», al llevar a la pantalla una novela que todos los polacos conocen.
Entre la cocaína y las palabrotas
La acción transcurre en la Varsovia de finales del siglo XIX, cuando Polonia no existe como nación independiente, pues su territorio está repartido entre Rusia, Prusia y Austria. En la pantalla, Sandra Drzymalska interpreta a Izabela Lecka, la hija, tan ingenua como arrogante, de una familia aristocrática venida a menos. Tomasz Schuchardt encarna a Stanisław Wokulski, un comerciante que ha amasado una fortuna abasteciendo a Rusia durante la guerra ruso-turca de 1877-1878. Entre ambos se teje una relación tempestuosa, de atracción y rechazo, en un mundo en plena transformación, sacudido por la industrialización, el auge de la alta burguesía y el avance de un nacionalismo cada vez más belicoso.
Poco después del estreno de la serie, comenzaron a alzarse voces contra las constantes palabrotas de los protagonistas. Otros denunciaron su desmedida afición a la cocaína, el opio y el alcohol. Hasta el punto de que el primer ministro, Donald Tusk, tuvo que intervenir para apaciguar los ánimos el 21 de septiembre en la red social X, según recoge el portal de noticias Na Temat. «Me gusta la serie, y lo que más me alegra es que casi todo el país esté hablando del libro y de su adaptación. Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero, por favor, no nos matemos por esto».
«Era de esperar» que surgieran estos debates y polémicas, considera el portal de noticias Onet, para el que los creadores de la serie «han reinterpretado con audacia un clásico de la literatura polaca». Pero se trata precisamente de una reinterpretación, insiste Na Temat, no de «una adaptación fiel de la novela de Bolesław Prus». El medio recuerda que La muñeca, que empezó a publicarse por entregas en un periódico de Varsovia en 1887, se considera «un tesoro nacional» y lleva más de dos décadas siendo una presencia fija «en los programas escolares».
Una protagonista para los nuevos tiempos
Más allá de las palabrotas y las diversas adicciones de los protagonistas, hay otra diferencia llamativa entre la novela y la adaptación de Netflix: en la serie, Izabela Lecka se ha convertido en «el personaje principal», señala el semanario Polityka. ¿Una concesión a los gustos actuales? La joven sueña con ser periodista y trabajar para un periódico feminista. En la novela de Bolesław Prus, aunque Izabela Lecka desempeña un papel importante, los protagonistas son hombres.
Para Polityka, la serie, que «incorpora elementos de novela negra, de suspense e incluso del cine de atracos», consigue, pese a todo, mantener al público en vilo hasta el final. Al semanario le han cautivado especialmente el «suntuoso vestuario, la impresionante utilería y los decorados», así como su protagonista, Tomasz Schuchardt, «un actor que parece haber nacido para el papel» de Stanisław Wokulski.
Según la edición polaca de la revista Vogue, La muñeca es incluso «un auténtico placer», gracias en buena medida a la interpretación «seductora, caprichosa e indomable» que Sandra Drzymalska ofrece de Izabela Lecka.
Onet se muestra más reservado. Aunque elogia el trabajo del reparto secundario –en particular, el de Julia Wyszyńska como Florentyna, la prima sin un céntimo de Izabela, y el de Dariusz Chojnacki como Ignacy Rzecki, el socio comercial de Stanisław–, reprocha a la serie que la narración no termine de avanzar, indecisa entre ofrecer una nueva lectura y mantenerse fiel al texto de Bolesław Prus. Además, considera que la adaptación acaba por «difuminar en exceso las tensiones sociales», así como el auge del antisemitismo en la sociedad de la época.
En cualquier caso, la serie ha tenido un buen arranque en Netflix. El diario conservador Rzeczpospolita señala que el 20 de septiembre figuraba entre los seis contenidos más vistos de la plataforma. Además de ocupar el primer puesto en Polonia, se situaba entre las diez series más vistas en numerosos países de América Latina, así como en Canadá y Marruecos.