¿Y si solo enseñamos habilidades?, se preguntó Escocia
En 1970, los estudiantes debatían sobre el «poder fáustico del biólogo investigador». Ahora ya no pueden entender un texto complejo

En 2011, Escocia desmanteló su plan de estudios de secundaria, considerado hasta entonces uno de los mejores del mundo. No fue el primer país en dar semejante paso. Entre 1990 y 2010, Suecia, Francia, Alemania, Japón e Inglaterra –entre muchos otros– reformaron radicalmente sus currículos escolares para dar prioridad a las competencias generales frente al conocimiento de contenidos.
En Escocia y Francia, las reformas fueron impulsadas por sectores progresistas comprometidos con la igualdad social; en Inglaterra y Suecia, por defensores del libre mercado que veían en ellas una forma de potenciar habilidades con valor económico. En Alemania y Japón, el impulso respondió simplemente a la voluntad de adaptar los programas escolares a las nuevas condiciones económicas. Todas estas reformas compartían una misma lógica: reducir el peso de los hechos, los contenidos y las estructuras tradicionales para sustituirlos por tareas genéricas de análisis y síntesis.
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