El «bromance» que sustenta la alianza de Corea del Norte con Rusia
Para el medio australiano, la química personal está apuntalando algo más profundo en la relación entre Putin y Kim Jon-un

En los regímenes personalistas, los vínculos estrechos entre líderes son clave para sostener relaciones bilaterales sólidas, ya que las alianzas suelen apoyarse en la confianza y el respeto personales. La relación entre Vladímir Putin y Kim Jong-un ha sido a menudo descrita como de «amistad», lo que sugiere que el fortalecimiento del eje entre Rusia y Corea del Norte difícilmente puede reducirse a una simple maniobra táctica.
El cambio en el comportamiento y en la dinámica entre ambos mandatarios resulta patente al comparar sus interacciones más recientes –en septiembre del año pasado– con su primer encuentro, celebrado hace casi seis años. En abril de 2019, Kim viajó a Rusia y fue recibido con el máximo respeto. Se le ofreció sal y karavái –el pan tradicional eslavo–, una bienvenida clásica que va más allá del rígido protocolo diplomático; recibió obsequios personales y degustó alta cocina. Aunque ambos líderes se trataron con cortesía, el ambiente estaba teñido de cierta vacilación y de una incomodidad perceptible.
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