Cómo Voltaire burló a la lotería y amasó una fortuna
Un error matemático del Gobierno francés permitió al filósofo hacerse con un patrimonio ingente que acabaría financiando su obra

Aunque la historia lo recuerda como uno de los grandes pensadores y escritores de la Ilustración, Voltaire fue en su día François-Marie Arouet, el hijo menor, carismático y rebelde, de una familia francesa de clase media alta: su padre era un modesto funcionario del Tesoro y su madre procedía de la baja nobleza.
Tras desoír los deseos de su padre y abandonar una prometedora carrera en el derecho para dedicarse a la escritura, Voltaire chocó constantemente con las autoridades francesas y no tardó en convertirse en una figura polémica. Además de ser desterrado de París durante un tiempo en sus primeros años, pasó once meses recluido en la infame prisión de la Bastilla, periodo que aprovechó para dar rienda suelta a su pluma.
Un punto de inflexión decisivo en su vida –sin el cual la historia quizá habría acabado olvidando a aquel hombre brillante– llegó poco después de regresar de su exilio en Inglaterra. En 1728, durante una cena organizada por Charles du Fay, coincidió por casualidad con un matemático de talento comparable al suyo: Charles Marie de La Condamine. Voltaire atravesaba por entonces serios apuros económicos, pero La Condamine le propuso un plan para amasar una auténtica fortuna mediante un ardid de dudosa ética que, en puridad, no infringía ninguna ley.
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