Día D: un paseo por las ruinas de la victoria
Horas después del desembarco aliado, el corresponsal de guerra y premio Pulitzer Ernie Pyle recorrió una de las playas de Normandía

Normandía, cabecera de playa, Día D+2 (por radio, en diferido).
Di un paseo por la histórica costa de Normandía, en Francia. Hacía un día precioso para caminar por la orilla del mar. Los hombres dormían en la arena, algunos de ellos para siempre. Otros flotaban en el agua, sin saberlo, porque estaban muertos. El agua estaba llena de medusas esponjosas, del tamaño de una mano. Millones de medusas. En el centro de cada una de ellas había un detalle verdoso, idéntico a un trébol de cuatro hojas. Un emblema de la buena suerte. Claro que sí. Desde luego que sí.
Caminé algo más de un kilómetro por la orilla de la interminable playa elegida para la invasión. Apetecía pasear despacio, pues la playa estaba repleta de infinitos detalles. La devastación era inmensa y sobrecogedora. La destrucción y el terrible despilfarro que trae una guerra, sin hablar de la pérdida de vidas humanas, han sido siempre uno de los rasgos principales para quienes la sufren. Todas y cada una de las cosas eran prescindibles. Así pasamos esas primeras horas en nuestra cabecera de playa en Normandía.
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