La república de los prófugos

Nazis, fascistas, terroristas y exdictadores encontraron en el Paraguay de Stroessner un santuario de impunidad

La república de los prófugos
Los dictadores Alfredo Stroessner (derecha) y Jorge Rafael Videla (izquierda) se encuentran en Asunción del Paraguay, en junio de 1979. Foto de archivo l AFP
El Surtidor, Paraguay
Romina Cáceres

Cuando aquel cliente que solo hablaba inglés entró a su relojería en el centro de Asunción, Sonia Tauber sintió que lo conocía de algún lugar. El señor, que vestía ropa elegante, pidió ver uno de los relojes. Sonia extendió su brazo izquierdo para pasárselo, dejando expuesto el tatuaje que le hicieron cuando era prisionera en Auschwitz: 29458. El extraño se quedó pálido. Dijo que había olvidado la billetera en el auto y huyó del local. Ella lo reconoció: era el doctor Josef Mengele.

Paraguay no solo acogió a supervivientes del Holocausto judío, también a criminales nazis como Mengele, conocido como el Ángel de la Muerte, quien asesinó a cuatrocientos mil prisioneros en el campo de concentración de Auschwitz, Polonia. La dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) otorgó refugio a nazis y fascistas que huyeron al Cono Sur tras la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial. También abrió las puertas a ultraderechistas franceses, croatas y españoles que llegaban al país escapando de la justicia, al igual que su par nicaragüense, el dictador Anastasio Somoza.

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