Trump está cumpliendo su promesa de deportaciones masivas
Pero la medida no está calando entre los estadounidenses: el tablero político de la inmigración está cambiando
La inmigración es el tema estrella de Donald Trump, su auténtica seña de identidad y el motor que le hace ganar elecciones. Durante la campaña presidencial de 2024, prometió llevar a cabo la mayor operación de deportación de la historia de Estados Unidos. Era una promesa tan inseparable de su segundo asalto a la Casa Blanca como lo había sido «construyamos el muro» en la contienda de 2016. Pocos días antes de la cita con las urnas, las multitudes que abarrotaban el Madison Square Garden ovacionaron a Trump mientras se jactaba de que apresaría a los migrantes –a quienes tildó de «criminales desalmados y sanguinarios»– para «echarlos a patadas de nuestro país a la velocidad de la luz».
Superados ya los 19 meses de su segundo mandato, Trump está ejecutando buena parte de las expulsiones prometidas. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) sostiene que alrededor de un millón de personas han sido deportadas bajo la actual presidencia. La cifra real podría ser notablemente inferior, pero el Gobierno ha dejado de publicar estadísticas oficiales, lo que impide hacer un balance transparente. Aun así, Trump dirige hoy una maquinaria de deportación sin parangón en la historia reciente, capaz de superar incluso los registros de quien hasta ahora ostentaba el récord como «deportador en jefe»: Barack Obama.
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