El eslabón perdido de los modelos climáticos
A medida que el planeta se calienta, la propia naturaleza emite cada vez más CO2, con efectos difíciles de cuantificar

Durante décadas, los expertos en clima han lanzado advertencias sobre los bucles de retroalimentación positiva del calentamiento global: círculos viciosos del sistema terrestre en los que la subida de las temperaturas, provocada por la quema de combustibles fósiles, engendra aún más calor. Las herramientas más avanzadas de las que disponemos para comprender estos mecanismos son los modelos climáticos, que simulan la respuesta de la atmósfera, los océanos y los continentes ante distintos escenarios de emisiones. Muchos de estos bucles, como la pérdida de hielo marino a medida que el planeta se calienta, están bien descritos e incorporados a los modelos. Otros, como las variaciones en la cubierta nubosa, entrañan mayor incertidumbre pero también se incluyen. Sin embargo, los bucles en los que son los propios ecosistemas los que liberan más gases de efecto invernadero a la atmósfera presentan una complejidad tal que, a menudo, se omiten por completo.
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