El veneno del oro en tierra indígena
Tras los pasos del mercurio, el metal tóxico que alimenta la minería ilegal y devasta los ríos

En las tiendas de suministros mineros del barrio de Bourda, en Georgetown, capital de Guyana, comprar mercurio resulta sorprendentemente fácil. No se exhibe en los escaparates, pero los vendedores lo entregan sin reparos a quien lo solicita. El mercurio –el único metal líquido a temperatura ambiente– se comercializa en botellas de 34,5 kilos (unos 2,5 litros) que en 2023 costaban alrededor de 30.000 reales (4.800 euros). También se vende en envases plásticos menores de 100 ml, más manejables para el transporte, con entre 453 gramos y un kilo, suficiente para varias semanas de uso en zonas de minería ilegal, donde su kilo se paga entre 3.600 y 6.000 reales (600 a 1.000 euros). Guyana es signataria del Convenio de Minamata, que busca eliminar o limitar la producción y el uso del mercurio por sus graves efectos sobre la salud y el medio ambiente. Pese a ello, es el único país de Sudamérica que aún importa legalmente este metal para la minería. Parte de esas importaciones acaba desviándose al mercado ilegal y se contrabandea hacia Brasil. De hecho, Guyana se ha convertido en la principal fuente de mercurio para las explotaciones ilegales de la Tierra Indígena Yanomami y de otros territorios vecinos.
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