El partido de Trump, en una situación «aún más difícil» de lo previsto
Los republicanos no consiguen movilizar a su propio electorado en las elecciones de medio mandato y temen una «ola azul»

Este fin de semana de Halloween, a pocos días de unas elecciones de medio mandato que podrían costarles sus mayorías en el Senado y en la Cámara de Representantes, el ambiente en las filas republicanas es lúgubre. La popularidad del presidente Donald Trump, que ha convertido los comicios del 3 de noviembre en un referéndum sobre su persona, «ha caído a un nuevo mínimo histórico»: apenas un 37% de aprobación, según una encuesta del Emerson College publicada el 30 de octubre y recogida por USA Today.
Según ese mismo sondeo, que coincide con otras encuestas de resultados similares publicadas en las últimas semanas, los demócratas aventajarían a los republicanos en 10 puntos porcentuales en las elecciones al Congreso, «lo que hace pensar que una gran “ola azul” (el color del Partido Demócrata) podría estar formándose en el horizonte», comenta el diario. Más aún cuando el porcentaje de indecisos es muy reducido: apenas un 5%.
Los republicanos temen perder hasta en casa
La situación resulta aún más alarmante para el Partido Republicano porque podría sufrir derrotas contundentes en varios de sus bastiones. Algunos candidatos conservadores que aspiran a renovar su escaño, ahora «en peligro en circunscripciones antes consideradas seguras», incluso «han suplicado a los dirigentes del partido que les concedan más fondos en estos últimos días para frenar la sangría», según informa Politico. Los republicanos del Senado temen perder en «Ohio, Kansas y otros estados “rojos” (el color del Partido Republicano)».
Como resume Politico, los republicanos sabían «desde hacía tiempo que el contexto político sería desfavorable, dado el descontento de los votantes con el coste de la vida y con ciertos aspectos del programa político de Trump. Pero hoy se encuentran en una situación aún más difícil de lo que habían previsto a principios de año».
CNN señala que al Partido Republicano le cuesta movilizar a su electorado en esta recta final, mientras que entre los demócratas se observa, por el contrario, «un entusiasmo creciente». Favorecidos por la impopularidad de Donald Trump y en un contexto de dificultades económicas vinculadas, entre otros factores, a la guerra en Irán, los demócratas han logrado, por ejemplo, «una amplia ventaja entre los electores que no habían votado en una o en ninguna de las dos últimas elecciones» en Kansas y Carolina del Norte, según un análisis de la cadena sobre el voto anticipado.
De confirmarse esta ventaja, «podría suponer un vuelco de gran calado respecto a la situación de hace dos años, cuando Trump ganó en todos los estados clave y se impuso también en el voto popular, en parte gracias al apoyo de nuevos votantes estadounidenses que rara vez acuden a las urnas», analiza la cadena con sede en Atlanta.
Trump, de reclamo electoral a lastre
Para intentar esquivar la catástrofe anunciada, numerosos candidatos republicanos que se enfrentan a contiendas de resultado incierto «han tratado de distanciarse de las políticas del señor Trump, de su comportamiento y de las numerosas acusaciones de conflictos de intereses en su Administración», explica The New York Times. El diario añade que, entre bastidores, se teme que el presidente haga «más mal que bien al celebrar mítines en estados clave donde la pugna está especialmente reñida».
De hecho, la cancelación de los mítines de campaña con Donald Trump previstos en Kansas e Iowa para este último fin de semana antes de las elecciones, anunciada por el Partido Republicano el 29 de octubre, suscitó interrogantes. Sin embargo, al día siguiente volvieron a programarse y, en principio, se celebrarían el domingo 1 de noviembre. Un cambio de rumbo que «ha añadido un nuevo giro a un final de campaña ya de por sí frenético», comenta The Washington Post.
A medida que se acercan las elecciones de medio mandato, la ofensiva judicial de la Administración Trump en varios estados, entre ellos Alaska y California, añade confusión al panorama y hace «temer que el presidente estadounidense intente impugnar los resultados electorales», como ya hizo tras su derrota en las presidenciales de 2020, advertía The New York Times en un artículo publicado el 15 de octubre.
Solo durante su segundo mandato, iniciado en enero de 2025, el inquilino de la Casa Blanca ha dedicado 460 días, es decir, el 70% de los transcurridos desde su regreso al poder, a cuestionar el sistema electoral de su país, según el recuento del diario.