En Ucrania, la guerra también se libra bajo los pies
Con el frente paralizado por los drones, el subsuelo se refuerza como estrategia para romper el estancamiento militar

Es el «nuevo campo de batalla en Ucrania», escribe Simon Shuster en la revista estadounidense The Atlantic. «Una red de tuberías de acero enterradas a gran profundidad, algunas de ellas apenas lo bastante anchas como para que un hombre pueda avanzar a rastras». Ahora, soldados de ambos bandos «las recorren a toda velocidad en vagonetas eléctricas y se enfrentan con fusiles de asalto y lanzacohetes».
Ante la omnipresencia de los drones, que ha provocado «un auténtico estancamiento en el frente», los contendientes buscan nuevas vías para avanzar. Fue en la región de Kursk donde los rusos ensayaron por primera vez la infiltración a través de las tuberías de un gasoducto en desuso. En marzo de 2025, «los rusos utilizaron un gasoducto para desplegar una compañía de asalto sin que los drones los detectaran y se colaron entre nuestras unidades», explicaba entonces a la CNN el bloguero militar ucraniano Yuri Butusov.
Un gasoducto para romper el frente
La operación, bautizada como «Potok» («Flujo»), permitió a las fuerzas rusas recuperar la ciudad de Sudzha y contribuyó al fracaso de la incursión ucraniana en territorio ruso. Desde entonces, los rusos han recurrido con frecuencia a operaciones similares, a veces con éxito, lo que durante mucho tiempo ha supuesto un quebradero de cabeza para el ejército ucraniano, reconoce Armiya Inform, la publicación del Ministerio de Defensa de Kiev:
«Los rusos consideraban que las vías de comunicación subterráneas eran una herramienta de uso exclusivo suyo para sortear nuestras defensas». Hasta que Ucrania puso en marcha su propia operación, bautizada como Veles, cuya existencia se reveló la semana pasada y que, según el programa informativo TSN, sería «la primera contraofensiva subterránea de la historia».
Los ucranianos aprenden la lección
En su página web, TSN ofrece más detalles sobre la operación, «que permitió avanzar quince kilómetros en la región de Kupiansk». «Analizamos cómo opera el enemigo bajo tierra y estudiamos sus métodos. Los rusos pretendían utilizar el gasoducto para infiltrarse en la retaguardia de nuestras tropas. Así que fuimos nosotros quienes nos adentramos en el subsuelo. Nos anticipamos a los movimientos del enemigo y aprendimos las tácticas del combate subterráneo», celebra el general Ihor Obolenskiy, comandante del cuerpo Khartiya, que desempeñó un papel clave en la batalla.
Más allá de los comunicados triunfalistas, los medios ucranianos admiten que Veles requirió meses de preparación. «La operación para expulsar a las fuerzas rusas de un gasoducto en la región de Kupiansk duró seis meses», explica la cadena informativa Suspilne. «Para preparar a los soldados para combatir en un espacio cerrado, el centro de instrucción de Khartiya construyó un simulador específico con el que poner a prueba su capacidad para permanecer bajo tierra y luchar en ese entorno».
Sobre esta preparación «minuciosa», precisa el medio Novynarnia «los soldados recibieron un entrenamiento específico en tuberías de distintos diámetros, y los oficiales siguieron la misma formación». La operación fue bautizada en honor a Veles, dios del mundo subterráneo en la mitología eslava, oculto a la mirada de los mortales. «También se lo consideraba el dios de la sabiduría, la astucia y la riqueza», apunta Suspilne.