Hungría, dividida hasta para celebrar su libertad

Budapest conmemora el 70º aniversario de la insurrección antisoviética de 1956 en un clima de «máxima tensión» política

Hungría, dividida hasta para celebrar su libertad
Jóvenes húngaros vestidos de época recrean el levantamiento de 1956 contra el régimen comunista prosoviético. Foto: Attila Kisbenedek | AFP
Courrier International, Francia
Joël Le Pavous

Hoy viernes 23 de octubre, Hungría conmemora el 70º aniversario de la insurrección antisoviética de 1956, aplastada por los tanques soviéticos. La jornada incluirá una sesión solemne en el Parlamento, una intervención del primer ministro, Péter Magyar, y un discurso de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, símbolo del deshielo entre Budapest y Bruselas tras la caída de Viktor Orbán. Sin embargo, las celebraciones estarán marcadas por la división política, con actos paralelos organizados por los partidarios de Magyar y los seguidores de Orbán.

«Las conmemoraciones se desarrollarán en un clima de tensión excepcional, sin precedentes desde la caída del Telón de Acero», señala el portal de noticias Hungary Today. «Los dirigentes de Tisza [el partido de Péter Magyar] celebran este aniversario como el primero verdaderamente libre en quince años. Sus detractores, en cambio, consideran que el Gobierno de Magyar es el heredero moral de quienes aplastaron la lucha de Hungría por la soberanía y la democracia, y lo acusan de ser cómplice de aquella represión», recoge el medio.

Un Parlamento dividido

Los diputados de Fidesz, el partido del ex primer ministro Viktor Orbán, boicotearán la sesión conmemorativa del Parlamento y se concentrarán en la plaza Bem, uno de los escenarios donde comenzó el levantamiento, según informa Konfront. Alegan que «no pueden rendir homenaje» junto a «un primer ministro cuya acción de gobierno se basa en la polarización extrema de la sociedad, la instauración encubierta de un sistema de partido único y la creación de una policía política que recuerda las etapas más oscuras del comunismo». Se refieren a la Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos (NVVH), la nueva agencia anticorrupción.

Tampoco asistirán los democristianos del KDNP, informa Origo, que se niegan a «legitimar al presidente András Baka», antiguo magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, al que acusan de «haber facilitado la absolución del responsable de un tiroteo que causó tres muertos en Tata durante los acontecimientos de octubre de 1956». Por el mismo motivo, la formación ultraderechista Nuestra Patria tampoco acudirá a la ceremonia. El partido critica, además, el protagonismo de Ursula von der Leyen, a quien su líder acusa de «estar transformando la Unión Europea en una estructura imperial, en lugar de una alianza de naciones soberanas».

«Es inútil hablar de unidad nacional cuando los propios representantes políticos son incapaces de compartir un mismo espacio en las fechas más importantes de nuestra historia», lamenta el politólogo Gábor Török en declaraciones a 24.hu. «Podríamos argumentar que estas ceremonias oficiales sobran y que basta con que cada partido celebre el aniversario por su cuenta. Pero entonces deberíamos admitir que esta ha sido siempre nuestra realidad y que, en el fondo, nada cambia: seguimos divididos en dos bandos irreconciliables, sin nada en común que consiga imponerse a nuestras diferencias».

Los grandes ausentes

Péter Magyar «pretendía reunir en Budapest a dirigentes de todo el mundo», pero «la lista definitiva de invitados para el 23 de octubre está muy lejos de las expectativas iniciales», señala el semanario HVG. Aunque el primer ministro había anunciado la presencia del presidente francés, Emmanuel Macron, este no viajará a Budapest. También se ha descartado la visita del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que figuraba entre los invitados. Más allá de la presidenta moldava, Maia Sandu, «las principales figuras internacionales serán Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo, António Costa».

«Macron no viene, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni tampoco» y «el canciller alemán, Friedrich Merz enviará en su representación al alcalde de Hamburgo», señala el diario Index, que destaca que la mayoría de las delegaciones extranjeras estarán encabezadas por ministros, presidentes de parlamentos o secretarios de Estado.

Una historia que sigue dividiendo

Setenta años después del levantamiento de 1956, «aquellos acontecimientos siguen rodeados de preguntas sin respuesta, silencios cómplices y zonas de sombra», añade otra crónica de Index, que describe la revolución como «uno de los episodios más apasionantes y, al mismo tiempo, más divisivos de la historia de Hungría».

«¿Qué sentido tiene reivindicar una lucha por la libertad cuando, al otro lado de nuestras fronteras, un pueblo hermano vuelve a desangrarse por su independencia, su soberanía territorial y su derecho a decidir?», se pregunta el diario de izquierdas Népszabadság en su edición impresa del 22 de octubre. «El 23 de octubre también nos invita a reflexionar sobre nuestra política exterior. ¿Comprendemos los principios estratégicos sobre los que se asienta Europa? ¿Sabemos defender nuestros intereses nacionales en un escenario geopolítico en constante transformación?».

«La memoria de 1956 debería haberse desvinculado hace mucho tiempo de las disputas partidistas y, sobre todo, de su instrumentalización política», afirma en declaraciones a HVG un historiador especializado en este periodo, que critica la «falsa solemnidad» de los homenajes. «El legado de 1956 necesita una mirada nueva y joven, porque fueron estudiantes de apenas veinte años quienes encendieron la mecha en las universidades de Szeged, Debrecen y Budapest», recuerda János Rainer, quien, pese a todo, celebra la apertura de los archivos de la policía secreta comunista, prevista para el 4 de noviembre.

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