Vivo bajo la última monarquía absoluta de África: a esto se parecen 40 años de poder total
Cuatro décadas después de subir al trono, el rey Mswati III gobierna con mano de hierro el diminuto Estado de Suazilandia
Durante cuatro días de abril de 2026, el último monarca absoluto del África subsahariana, el rey Mswati III de Suazilandia, celebró cuatro décadas en el poder. Se gastaron millones de emalangeni –la moneda suazi, ligada en paridad con el rand sudafricano– en unos fastuosos festejos celebrados en el recién inaugurado Hotel Ezulwini Palazzo que incluyeron una actuación del cantante Davido. En el Palacio de Lozitha, empresas privadas y corporaciones estatales entregaron además al soberano generosos obsequios.
Los mandatarios de Sudáfrica, Mozambique, Zimbabue, Botsuana y Zambia se sumaron a los agasajos, junto con expresidentes como Jacob Zuma, Ian Khama y Joseph Kabila. El presidente de Taiwán, William Lai, cuya asistencia se había puesto en duda por las presiones de China, tuvo que ser trasladado en secreto en el avión privado del monarca, a costa de los contribuyentes. Durante esos días, todo el aparato estatal trabajó a marchas forzadas para convencer al país –y al mundo que lo observaba– de que había motivos para celebrar.
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