La conversión de Silicon Valley
La élite tecnológica abraza la fe y consuma un giro a la derecha

En un multitudinario evento celebrado el pasado junio en Silicon Valley, cientos de personas se reunieron para cenar y escuchar a Pat Gelsinger, exdirector ejecutivo de Intel. No acudían solo para conocer su visión sobre las últimas tendencias del sector, sino para debatir sobre el «giro sagrado» en el mundo de la tecnología. El acto lo organizaba Acts 17 Collective, cuyo lema es: «Reconociendo a Cristo en la tecnología y la sociedad». En su página web se presentan como «una comunidad de pensadores, constructores, artistas y líderes. Estamos aquí para explorar juntos las cuestiones más profundas. Y sí, hablamos de Jesús».
Durante décadas, el ecosistema tecnológico californiano estuvo asociado a movimientos contraculturales y a una sensibilidad política progresista. Muchos de sus fundadores peregrinaban en masa a festivales como Burning Man en busca de iluminación en medio del desierto, o participaban en ceremonias de ayahuasca con la esperanza de obtener revelaciones psicodélicas. Al mismo tiempo, las culturas corporativas de los gigantes tecnológicos, volcadas en una «misión» y en el mindfulness, ofrecían un peculiar simulacro de espiritualidad.
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