Qué hacer si sospechas de un despido en Navidad
Las empresas suelen recortar empleos durante las fiestas, así que este es el momento de prepararse, «por si acaso»
Las empresas despiden más justo cuando llega Navidad. No por crueldad, sino porque es cuando las compañías ajustan costes y redefinen presupuestos. El problema es que este año el fenómeno se da en un contexto especialmente duro: en Estados Unidos casi 1,2 millones de empleos han sido destruidos de enero a noviembre, un 54% más que en el mismo periodo del año anterior, cuenta The Wall Street Journal.
Por ello, hay que prepararse –advierte el diario propiedad de Rupert Murdoch– y es que el despido no siempre es una sorpresa. A menudo va precedido de señales: planes de mejora, bonus que no llegan, cambios de trato, automatización de tareas, que muchos empleados prefieren ignorar. El WSJ invita a mirarlas de frente y a asumir que «buscar un nuevo trabajo» puede acabar formando parte de los propósitos de Año Nuevo.
Leer las señales
Algunos indicios son evidentes, otros mucho más sutiles. Amanda Schmidt, despedida a principios de diciembre de una empresa tecnológica, cuenta cómo su equipo llevaba meses perfeccionando una herramienta de inteligencia artificial que acabaría sustituyendo parte de su trabajo. A eso se sumaron despidos en el sector, una política agresiva de vuelta a la oficina y el fin del teletrabajo y un cambio brusco en su relación con la empresa.
Su reacción fue deliberadamente poco emocional. «Dimitir nunca es una buena decisión», explica. «Dejas mucho dinero sobre la mesa y quemas puentes». Schmidt esperó, fue despedida y consiguió tres meses de indemnización y un estipendio de formación, que utilizó para reciclarse con un certificado en IA. En un mercado laboral tibio y con contrataciones ralentizadas por las fiestas, aguantar puede ser la opción racional, sostiene la publicación neoyorquina.
Escuchar la intuición
El WSJ subraya también la importancia de atender a los cambios aparentemente triviales. Megan Struthers, reclutadora con seis años en su empresa, notó algo extraño cuando su aniversario laboral pasó sin el habitual mensaje colectivo de felicitación. Podía ser una casualidad, pero decidió preguntar. «El ambiente era raro», confesaron varios compañeros. Su puesto fue eliminado semanas después, en plena desaceleración del sector.
El consejo del diario: «no seas paranoico, pero sí proactivo». Antes de su despido, Struthers anotó todas las contraseñas y datos personales guardados en su ordenador del trabajo, y recopiló elogios y logros profesionales en una carpeta. Perder el empleo suele implicar también perder el acceso a muchas herramientas de trabajo de la noche a la mañana y ese detalle puede añadir un estrés innecesario a un momento ya complicado, recuerda el medio estadounidense.
Prepararse sin dramatizar
Nadia Vanderhall, asesora financiera que también pasó por un despido, compara la reacción habitual de alguien que sospecha su despido con evitar pesarse en una báscula: sabes que algo va mal pero lo dejas para después. Recomienda empezar con objetivos modestos -ahorrar 500 dólares, no tres meses de gastos- y revisar con antelación políticas de aplazamiento de pagos o ayudas por desempleo.
También recuerda que las indemnizaciones no siempre son inamovibles y que conviene pensar qué se quiere negociar: dinero, seguro médico, tiempo. Incluso sugiere revisar los acuerdos con un abogado para no perder derechos futuros.
Para el WSJ, «planificar un despido no es rendirse. Al revés, «es aceptar que, en 2025, la seguridad laboral ya no puede darse por sentada y que llegar preparado puede marcar la diferencia entre un golpe seco y una caída amortiguada».