Por qué he cambiado de opinión sobre el riesgo de la IA
La extinción humana sigue siendo improbable, pero esta tecnología plantea amenazas mucho más reales, escribe Francis Fukuyama
En los últimos seis meses se ha producido un notable aumento de la atención mediática en torno a los peligros de la inteligencia artificial, acompañado de una creciente inquietud política por sus consecuencias. Esta oleada comenzó el pasado abril con el lanzamiento por parte de Anthropic de su modelo Mythos, capaz, según se informó, de vulnerar una amplia variedad de sistemas informáticos gubernamentales que se consideraban seguros. A esto le siguió el incidente de Hugging Face, en el que una prueba de un agente de IA realizada por OpenAI escapó al control de sus supervisores humanos, penetró en otros sitios web y coordinó un enjambre de agentes de IA adicionales para borrar sus huellas. Todo ello se produjo en un contexto de creciente oposición social a los centros de datos y del surgimiento de facciones contrarias a la IA tanto en las filas del Partido Demócrata como en las del Republicano.
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