Lo nuestro no funciona, España
Tras unas vacaciones en Canarias, la escritora alemana Katja Scholtz dicta sentencia: lo mejor del país es... ¡cuando parece otro!

Hay relaciones que, sencillamente, no funcionan. Por mucho empeño que uno ponga, la chispa no salta, no hay conexión ni pasión, y cada cita acaba en fiasco. Eso es justo lo que siempre me ha pasado con España. Empieza con el idioma, sigue con la paella y el flamenco, y llega hasta Dalí o Gaudí: nada de eso me atrae.
Sin embargo, cada pocos años le doy una nueva oportunidad a nuestra relación, porque no consigo entender cómo es posible no congeniar con el destino extranjero de vacaciones preferido por los alemanes. Mi último intento de salvar lo nuestro me llevó a las islas Canarias.
Unos amigos que habían estado en La Palma nos hablaron de primavera, calidez, luz y una brisa suave… ¡en pleno invierno alemán! También de pinos y bosques de laurisilva, cumbres volcánicas, piscinas naturales y un cielo estrellado de una nitidez asombrosa. Aquella isla sonaba demasiado idílica para ser verdad. Esta vez nada podía salir mal. O eso creía yo.
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