Trotamundos en un campo de minas

Cada vez más personas quieren descubrir el planeta... si la geopolítica se lo permite

Trotamundos en un campo de minas
Sombrillas vacías en Dubái: el turismo se repliega mientras la guerra asoma al Golfo y amenaza rutas, barcos y la economía global. Foto: Fadel Senna | AFP
The Economist, Reino Unido

Cuando Donald Trump lanzó su ofensiva contra presuntos narcotraficantes en el Caribe, no pretendía afectar a los deportes acuáticos en la isla de Tobago. Y sin embargo, eso fue lo que ocurrió. Las reservas han caído para la temporada alta de invierno, señala Brett Kenny, operador turístico en la isla; muchos grupos han optado por no viajar. Otros destinos caribeños se han visto aún más perjudicados, especialmente en enero, cuando una incursión en Venezuela obligó a suspender vuelos y dejó a los viajeros varados.

La geopolítica lleva mucho tiempo golpeando al turismo. El Gran Tour –que llevaba a los aristócratas británicos desde los salones de París hasta las ruinas de Roma– tuvo que cambiar su recorrido debido a la Revolución francesa y a las guerras napoleónicas.

Hoy se realizan más viajes internacionales que nunca: 1.500 millones de estancias con pernoctación el año pasado; por encima del récord previo a la pandemia en 2019, según las estimaciones de la ONU. Pero, en la compleja economía de las vacaciones, también hay más margen para la perturbación política, tanto deliberada como accidental.

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