África quiere acabar con las malas notas de Wall Street

La Unión Africana acaba de lanzar su propia agencia de calificación. ¿Se fiarán los inversores?

África quiere acabar con las malas notas de Wall Street
Vista panorámica de Port Louis, capital de Mauricio, donde se ubicará la Agencia Africana de Calificación Crediticia. Foto: Gianluigi Guercia | AFP
Internazionale, Italia
Simon Dunaway

La Unión Africana ha puesto en marcha la Agencia Africana de Calificación Crediticia (Afcra), una entidad de ámbito continental que aspira a desafiar el dominio mundial de los tres gigantes estadounidenses: S&P Global, Moody’s y Fitch. Creada tras casi diez años de negociaciones entre los Estados miembros, tendrá la misión de evaluar la solidez financiera y la solvencia de Estados, empresas e instituciones de África. Su sede estará en el país insular de Mauricio, un centro financiero reconocido internacionalmente.

Como explica el Financial Times, con esta nueva agencia África pretende ejercer un mayor control sobre las instituciones que influyen en la percepción del continente en los mercados globales. Los gobiernos africanos sostienen desde hace años que las tres agencias estadounidenses no evalúan adecuadamente a los países del continente, lo que se traduce en tipos de interés «injustificadamente» elevados.

Una baja calificación crediticia dificulta el acceso de un Estado al crédito y encarece sus préstamos. Según las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2024, por cada cien dólares obtenidos en préstamo en los mercados internacionales, África pagó nueve dólares en intereses, frente a los 4,70 de los países emergentes de Asia y los 6,50 de los latinoamericanos.

Algunos economistas africanos consideran que los tres gigantes estadounidenses pasan por alto el importante sector informal del continente y exageran los riesgos de impago. Además, 23 países africanos –el 40% del total– quedan fuera de sus evaluaciones.

El gran desafío de Afcra será convencer a los inversores y a los mercados de que sus calificaciones son tan fiables como las de las agencias tradicionales. La Unión Africana ha garantizado que la entidad será independiente de los gobiernos, pero muchos profesionales del sector temen posibles injerencias.

«El nacimiento de la agencia africana tiene un profundo significado político, aunque sus perspectivas comerciales son inciertas», concluye el Financial Times. «Crear una agencia de calificación africana es la parte fácil», titula el diario financiero británico en un editorial que sugiere que los gobiernos africanos deberían acometer la tarea, mucho más difícil, de consolidar sus economías para crear un clima favorable a la inversión.

«Los gobiernos africanos han perdido mucho tiempo criticando el actual sistema de calificación, dando la impresión de querer “matar al mensajero”», afirma. «Harían mejor en esforzarse por impulsar políticas macroeconómicas sólidas y eficaces, además de establecer normas claras y transparentes para los inversores. De lo contrario, persistirá la sospecha de que África solo quiere ponerse sus propias notas».

Los verdaderos objetivos

Según el medio The Conversation, Afcra no debe verse simplemente como una nueva agencia de calificación que pretende desafiar a las tradicionales: «Los verdaderos objetivos son expandir los mercados de capitales africanos, ampliar la información crediticia y contribuir a reorientar el capital hacia inversiones productivas en infraestructuras, energía e industria manufacturera, con el fin de crear empleo, generar ingresos y desarrollar la capacidad económica del continente». «Por tanto, el éxito de la nueva agencia debería medirse por su capacidad para ayudar a los países africanos a avanzar en estos ámbitos», añade.

La revista estadounidense Foreign Policy se pregunta si Afcra conseguirá atraer más financiación para África: «Dado que el mercado crediticio es global y los principales prestamistas tienen su sede fuera del continente, el impacto de la nueva agencia, que solo evaluará entidades africanas, podría ser limitado. Más que comparar los perfiles de riesgo de los Estados africanos, a los grandes prestamistas les interesan evaluaciones homogéneas y de alcance mundial que les ayuden a decidir dónde invertir».

«Además, pese a las garantías ofrecidas, persisten serias dudas sobre la independencia de Afcra», prosigue. «Más allá de la posibilidad real de que otorgue calificaciones demasiado benévolas a los países africanos, hay que tener presente que la agencia se ha creado con el objetivo explícito de hacer que el continente resulte más atractivo para los inversores, lo que podría llevarla a minimizar sus perfiles de riesgo».

Foreign Policy recuerda que, en la actualidad, solo Botsuana, Mauricio y Marruecos tienen en África una calificación de «grado de inversión» –considerada, por tanto, de bajo riesgo–, mientras que todos los demás países se sitúan en la categoría de «bono basura», lo que eleva considerablemente los intereses que deben pagar para financiarse.

No obstante, añade que la actual crisis de deuda en África solo se debe en una pequeña parte a los elevados costes de financiación asociados a las calificaciones: «Gran parte de la deuda es consecuencia de los préstamos obtenidos de instituciones como el Fondo Monetario Internacional».

Una composición aún por definir

La revista panafricana Jeune Afrique destaca que la gran ambición de Afcra es ofrecer, frente a los gigantes estadounidenses, «una perspectiva complementaria, más cercana a la realidad económica de África»: «La agencia podrá ampliar las calificaciones a Estados que hoy no se evalúan, así como a empresas públicas y privadas, aportando información útil a los inversores africanos y favoreciendo el desarrollo de los mercados financieros nacionales y regionales».

En cuanto a su credibilidad, la publicación recalca que «ningún gobierno figurará entre los accionistas de la agencia», aunque añade que es pronto para emitir juicios, pues su composición todavía está por definir.

«Afcra ha empezado con buen pie», afirma por su parte el diario financiero sudafricano Business Day, «pero tendrá que superar obstáculos importantes para ganarse la credibilidad. Hay que reconocer a sus fundadores el mérito de haber dejado fuera a los gobiernos, pero eso no significa que estos no intenten interferir. La agencia deberá ser capaz de resistir esas presiones». Y concluye: «Afcra se enfrentará a desafíos muy difíciles, pero merece una oportunidad».

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