Con Varsovia en los talones
Polonia celebra el «sorpasso» a España en renta per cápita, y lo achaca a la falta de reformas estructurales de Madrid

«Esta es una verdad que, muy probablemente, el primer ministro Pedro Sánchez reprime», ironiza el diario polaco Rzeczpospolita. Y es que por primera vez, según el Fondo Monetario Internacional, el ingreso medio por habitante ajustado por poder adquisitivo ha alcanzado en Polonia los 58.560 dólares anuales, ligeramente por encima de los 58.350 de España. «Polonia acaba de adelantar a España en renta media por habitante. Ya estamos en la élite económica europea y les ganamos a los españoles. ¡Vamos!», celebró el primer ministro Donald Tusk en X.
El presidente español, en cambio, destacó en la misma plataforma que «España es la economía desarrollada que más crece por segundo año consecutivo», un 2,8% en 2025. Una afirmación que Rzeczpospolita rebate: «Polonia creció el año pasado claramente más rápido», un 3,6%. Y, si se cumplen las previsiones del FMI, «la distancia continuará este año»: la economía polaca avanzaría un 3,5%, frente al 2,3% previsto para la española.
Para los observadores polacos, el adelanto simboliza una auténtica proeza. «Ningún país poscomunista ha hecho un progreso tan enorme en una sola generación», afirma el exviceprimer ministro Leszek Balcerowicz al periódico de centroderecha. El diario recuerda que en 1989 Polonia se enfrentaba «a una inflación catastrófica, un endeudamiento enorme y una estructura de propiedad desastrosa, dominada casi por completo por el Estado».
Pero para este medio polaco, el sorpasso también refleja los errores del modelo español. «La falta de reformas estructurales es el mal de España», sostiene el medio, que añade una explicación política: «en la historia de España, muchas veces se han sacrificado las necesidades económicas del Estado en el altar de la política. Así ocurre también hoy».
El diagnóstico entra también en el engranaje institucional: un Gobierno minoritario «dependiente de la izquierda radical» y de los nacionalistas, con concesiones «como una subida excesiva del salario mínimo» y con una arquitectura territorial en la que «Cataluña… recibe aportaciones del Gobierno central en lugar de apoyar a las regiones más pobres».
Además, el diario cuestiona la calidad del crecimiento español. A su juicio, el crecimiento «relativamente rápido» del país es «engañoso», porque estaría «impulsado por la inmigración masiva, a una escala mucho mayor que en Polonia», que tan solo cuenta con 37 millones de habitantes. «A comienzos del siglo XXI ambos países tenían una población comparable», recuerda Rzeczpospolita, pero España ha alcanzado los 50 millones de habitantes, en gran parte gracias a la llegada de inmigrantes, especialmente de América Latina. Ese modelo, advierte el medio, «no solo no se traduce en un mayor ingreso por habitante: también es políticamente insostenible».
Problemas crecientes
No todos los medios polacos comparten el entusiasmo. El portal económico INNPoland rebaja la euforia: «con ese grito alegre de entrar en la “élite europea”, el primer ministro quizá se ha adelantado un poco». La comparación con Europa occidental sigue mostrando distancia. «Para poder llamarnos siquiera “un europeo medio”, tendríamos que alcanzar los 66.800 dólares de renta por habitante… nos faltan más de 8.000 dólares por persona».
Ese parece ser el objetivo del diario Forsal, que celebra que «Polonia acorta cada vez más rápido la distancia con el resto del continente» y plantea un objetivo ambicioso: igualar al Reino Unido en PIB per cápita ajustado por poder adquisitivo en «cinco o seis años», una meta que atribuye al propio Tusk y al ministro de Finanzas Andrzej Domański.
Pero ese éxito no vendrá regalado, opinan otros. «Alcanzar el nivel de un país rico da orgullo, pero al mismo tiempo significa problemas crecientes», advierte Gazeta Wyborcza. «Polonia ha agotado el modelo de crecimiento basado en trabajo barato, exportaciones y entrada de capital. ¿Y ahora qué?».
El cambio ya se percibe en el mercado laboral. «El coste de una hora de trabajo en Polonia… en 2024 fue de 17,3 euros», señala el que es el segundo diario más leído del país, que recuerda que «entre 2015 y 2024 ese coste se ha más que duplicado». La tradicional ventaja competitiva de las economías en desarrollo, basada en menores costes productivos, empieza así a encogerse. Y aparece un nuevo desafío: no solo la competencia de países donde la mano de obra sigue siendo más barata, sino también una nueva realidad global: «muchos de esos puestos de trabajo están amenazados por la introducción de la inteligencia artificial».