Cómo pueden ganar los progresistas el debate sobre la inmigración
El autor defiende que Dinamarca y Suecia iluminan el camino para que el centroizquierda recupere la iniciativa en materia migratoria

A través de un muy esperado «libro blanco», el gobierno laborista británico acaba de proponer la reforma más radical del sistema de asilo que haya visto el Reino Unido en una generación. Con esta postura más estricta, se alinea con los democristianos alemanes y con una tendencia más amplia dentro de la Unión Europea.
Por lo general, los intentos de gestionar la inmigración han pasado por tres fases: primero, negar el problema; después, imitar el discurso y las políticas de la ultraderecha; y, por último, adaptarse y tratar de combatir a las fuerzas de ultraderecha en su propio terreno.
Cuando en 2020 el Partido Laborista eligió a Keir Starmer como líder, aún permanecía en la primera fase. Este año pasó a la segunda, cuando el líder británico advirtió que el Reino Unido corría el riesgo de convertirse en una «isla de extranjeros». Pero, al imitar el discurso del partido populista Reform UK, Starmer estaba transmitiendo en la práctica un mensaje incómodo: «Reform tiene razón, pero voten por nosotros».
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