En la era del ‘bleh’, todas las ideas empiezan a parecerse

En la era del ‘bleh’, todas las ideas empiezan a parecerse

La IA está convirtiendo el trabajo intelectual en una cadena de montaje donde la originalidad ni está ni se la espera

Noema Magazine, Estados Unidos
Aaron Horwath

Son las 9 de la mañana de un lunes. Para arrancar la semana, Lukas Weber, redactor publicitario de 28 años en una empresa mediana de software como servicio (SaaS en la jerga del sector), pasa revista al pequeño ejército de agentes de inteligencia artificial que ha construido y que ahora coordina. Es parte de su rutina diaria desde que la dirección impuso a principios de año la consigna de «priorizar la IA ante todo».

Sus agentes no han parado. Uno de ellos ha recopilado todas las noticias del sector de la última semana y las ha cruzado con las llamadas de clientes para detectar posibles temas para la newsletter. A continuación, ha pasado sus conclusiones a un segundo especializado en redacción publicitaria, que ya ha preparado varios borradores para que Weber los revise y los envíe. Un tercer agente ha identificado a los clientes potenciales que visitan la web de la empresa y, en función de su comportamiento, les ha remitido una propuesta personalizada. Otro ha analizado los datos de una campaña reciente y, tras detectar ciertas tendencias preocupantes, ha avisado a Weber para que les eche un vistazo. Y aún hay otro que ha contestado a los correos pendientes y ha dejado las respuestas listas en la bandeja de entrada para que Weber les dé el visto bueno.

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