¿Qué futuro le espera a la vida digital?
Las tecnológicas quieren convencernos de que el mundo que imaginan es inevitable. Pero aún podemos elegir, argumenta Carissa Véliz

Al presentar una visión del futuro con tintes de inevitabilidad, los líderes de la industria tecnológica pretenden instalar la idea de que la renuncia a la privacidad y otras tendencias que definen nuestro tiempo son imparables. Sin embargo, las predicciones solo se convierten en profecías autocumplidas si creemos en ellas y actuamos en consecuencia.
Desde hace tiempo, el presente me resulta mucho más fascinante que el futuro. Aún recuerdo la frustración de mi padre cuando yo me encogía de hombros ante sus preguntas sobre mis planes a largo plazo. Ya no me lo pregunta. Quizá mi actitud provenga de los filósofos que leí en mi primera juventud; tal vez sea un mero rasgo de mi personalidad, o quizá se deba al asombro sensorial que brinda el instante presente: puedo tocar y oler las flores que bordean el canal por el que salgo a correr o maravillarme con los destellos de color bajo la intensa luz estival. El futuro existe únicamente en nuestra mente. Interesarse más por él que por el presente equivale a aferrarse más a nuestros temores y anhelos que a la realidad del mundo.
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