El dilema de Eisenkot: gobernar con los árabes o no gobernar

Ninguno de los grandes bloques ha logrado la mayoría en Israel. Los partidos árabes podrían tener la llave del próximo Ejecutivo

El dilema de Eisenkot: gobernar con los árabes o no gobernar
Gadi Eisenkot, líder del partido israelí Yashar, atiende a los medios de comunicación. Foto: AFP
Página Internacional

Un día después de las elecciones en Israel, sigue sin estar claro quién gobernará el país. Para hacerlo hacen falta al menos 61 de los 120 escaños de la Knéset, el Parlamento israelí. Y ni la coalición de Benjamín Netanyahu ni el bloque opositor encabezado por el general retirado Gadi Eisenkot alcanzan esa cifra.

Según los últimos recuentos recogidos por Ynetnews, el bloque de Netanyahu obtendría entre 54 y 59 escaños, frente a los 46 o 48 de la oposición. Los partidos árabes, agrupados en dos candidaturas que sumarían entre 17 y 18 diputados, podrían, por tanto, tener la llave para desbloquear la situación.

La propia campaña de Netanyahu ya había anticipado este dilema, aunque entonces lo utilizó para desacreditar a su rival. Acuñó el lema «No hay Gadi sin Tibi», insinuando que Eisenkot solo podría llegar al poder con el respaldo de Ahmad Tibi, uno de los principales dirigentes políticos árabes de Israel. Ahora, aquella consigna electoral se ha convertido en una de las grandes preguntas que deja el resultado de las urnas, subraya The Times of Israel.

La trampa de la «mayoría sionista»

Para empezar, Eisenkot sigue evitando aclarar si aceptaría ese apoyo. En su discurso de la noche electoral, reproducido por el periódico israelí, pidió a sus aliados construir una «mayoría sionista»: un Gobierno capaz de desplazar a Netanyahu sin depender de los partidos árabes.

Eisenkot «ha caído en la trampa de Netanyahu», escribe una columnista de Haaretz, para quien, al insistir en una «mayoría sionista», el exgeneral parece aceptar que la participación de los representantes árabes en un Gobierno es, de por sí, algo ilegítimo. «No hay democracia sin los árabes», recuerda la articulista.

Meses antes, el exgeneral ya había establecido tres condiciones para cualquier futuro socio: reconocer a Israel como Estado judío y democrático, suscribir los valores de la Declaración de Independencia y aceptar el servicio militar o nacional obligatorio. Unas exigencias que, en opinión del centro de estudios Arab Center Washington DC, «excluyen en la práctica» a buena parte de los partidos árabes.

Cinco combinaciones para salir del bloqueo

El diario digital Ynetnews resume cinco escenarios para desatascar la formación de Gobierno: repetir las elecciones, formar un Ejecutivo de unidad entre Netanyahu y Eisenkot, conseguir que algún diputado cambie de bloque, permitir que Netanyahu gobierne en minoría con apoyos externos o constituir un Gobierno de Eisenkot respaldado, abierta o tácitamente, por los partidos árabes.

Esta última posibilidad permitiría explorar una alternativa a Netanyahu, pero también obligaría a Eisenkot a superar las resistencias de algunos de sus aliados. La cuestión no es solo reunir los escaños necesarios, sino conseguir que los distintos partidos acepten una fórmula de Gobierno común.

La situación también despierta interés en Washington. Según Maariv, la Administración de Donald Trump estaría explorando fórmulas para facilitar un Gobierno de derechas que prescindiera tanto de los partidos árabes como de los sectores más radicales de la coalición de Netanyahu, entre ellos Otzma Yehudit y el Partido Sionista Religioso.

Los partidos árabes ya han movido ficha

Mientras Eisenkot duda, los partidos árabes han empezado a mover ficha. Según Al Jazeera, la Lista Conjunta se ha ofrecido a no votar en contra de un futuro Gobierno que sustituya a Netanyahu, sin necesidad de incorporarse a él. A cambio, exigiría avances hacia la creación de un Estado palestino y medidas contra el crimen organizado en las ciudades árabes.

Ra’am, la otra gran candidatura árabe, ha dado señales de estar dispuesta a participar en una coalición. En agosto incorporó a su lista al exdiputado judío Yoav Segalovitz, en un gesto que Israel Hayom interpretó como un intento de facilitar su entrada en un futuro Ejecutivo. No sería la primera vez: en 2021, Ra’am se convirtió en el primer partido árabe en integrarse en un Gobierno israelí.

«Repetir las elecciones sería un regalo para Netanyahu. La pelota está en el tejado del bloque del cambio», advirtió el diputado árabe Ofer Cassif, en declaraciones recogidas por The Times of Israel. Pero los próximos días serán decisivos para saber si esa posibilidad se concreta.

Consentimiento de cookies PÁGINA INTERNACIONAL utiliza cookies técnicas, de personalización, análisis propias (con la única finalidad de medir las audiencias de esta y por tanto consideradas exentas de consentimiento) y de terceros, como también publicitarias propias y de terceros, que tratan datos de conexión y/o del dispositivo, así como hábitos de navegación para facilitarle la misma, analizar estadísticas del uso de la web y personalizar publicidad.