La revuelta haredí que amenaza con paralizar Israel
La negativa de los ultraortodoxos a vestir el uniforme reaviva el conflicto interno más explosivo del país

El pasado 3 de junio, el rabino Moshe Hillel Hirsch se dirigió a un grupo de estudiantes de yeshivá durante una conferencia en Jerusalén. A sus 89 años, este rabino nacido en Estados Unidos y una de las figuras más influyentes de la comunidad haredí –ultraortodoxa– en Israel estaba a punto de viajar a Estados Unidos al frente de una delegación de destacados rabinos israelíes. Su misión era recaudar fondos entre acaudalados donantes estadounidenses para financiar las yeshivás de Israel, escuelas talmúdicas cuyos presupuestos han sido recortados por orden del Tribunal Supremo israelí después de que sus estudiantes se negaran a incorporarse a las filas del ejército.
«Estamos realmente en guerra, y debemos luchar en esta contienda», proclamó Hirsch ante la multitud congregada en Jerusalén. «No me refiero a la guerra contra Irán, sino a la guerra que libran contra nosotros quienes están en nuestro propio seno. Y no tenemos escapatoria».
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