Los errores de Lula y la trampa de Biden
El líder brasileño se presentó por séptima vez, con las cuentas maltrechas y sin un relevo para la izquierda, escribe Andrés Velasco
Hubo un tiempo en que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, podía presentarse con credibilidad como el salvador de la izquierda de su país; tras las elecciones generales del 4 de octubre, se parece más a su sepulturero. Su derrota y la de sus aliados ha sido monumental: en contra de lo que auguraban las encuestas, perdió la primera vuelta de las presidenciales frente a Flávio Bolsonaro, un niño de papá cuyo principal mérito es llevar el apellido paterno.
Dado que los otros tres candidatos que obtuvieron un número significativo de votos pertenecen a la derecha o al centroderecha, Flávio llega a la segunda vuelta del 25 de octubre en una posición aparentemente muy favorable. Pero eso es solo el principio. El Partido Liberal de Bolsonaro, que de liberal no tiene nada, contará ahora con el mayor bloque del Congreso –y el doble de senadores que antes–, además del mayor número de gobernadores estatales. El clan Bolsonaro ha sido el gran vencedor: la tercera esposa de Jair Bolsonaro, el patriarca golpista, así como otros dos de sus hijos y su hermano, ocuparán escaños parlamentarios.
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