Los estudiantes acarician el poder en Serbia
Dos años después de una enorme ola de protestas, la Lista Estudiantil aspira a ganar las elecciones de este domingo

El viernes por la noche, la plaza Slavija de Belgrado volvió a llenarse, como tantas veces desde finales de 2024. Unas 150.000 personas asistieron al cierre de campaña de la Lista Estudiantil, según el diario croata tportal. Con las luces de los teléfonos encendidas y después de una bakljada (un desfile de antorchas), el médico Ilija Srđanović, que encabeza la lista electoral, arengó a la multitud: «El 25 de octubre Serbia gana porque los estudiantes ganan», relata el semanario local Vreme. Otro de los oradores enardeció a los asistentes: «Gente, huele a libertad».
A pocos días de las elecciones, las encuestas ofrecen resultados contradictorios. Mientras que Ipsos y NSPM dan una ligera ventaja al partido del presidente serbio, Aleksandar Vučić, otros sondeos sitúan por delante a la Lista Estudiantil. Vučić, que no podía optar a un tercer mandato presidencial, renunció a la presidencia el pasado septiembre para encabezar, como candidato a primer ministro, la coalición Serbia Unida.
Para Milica Vojinović, periodista de investigación del portal KRIK, el movimiento estudiantil tiene posibilidades reales de ganar las elecciones. Precisamente por eso, advierte, si el partido gobernante consigue mantenerse en el poder, podría endurecer considerablemente las medidas contra sus críticos, en un país donde el pluralismo político y la libertad de prensa llevan años bajo presión.
De una marquesina a las urnas
El movimiento estudiantil empezó el 1 de noviembre de 2024, cuando la marquesina recién renovada de la estación de tren de Novi Sad se derrumbó sobre decenas de personas y causó dieciséis muertos. Los estudiantes, que acusaron a las autoridades de encubrir la corrupción relacionada con las obras, salieron a la calle para exigir responsabilidades. En diciembre de 2024 ya reunían a unas 100.000 personas en la plaza Slavija de Belgrado.
En enero de 2025, una huelga general y las agresiones a varios estudiantes en Novi Sad precipitaron la dimisión del entonces primer ministro, Miloš Vučević. Con un nuevo Gobierno ya en marcha y las protestas sin dar señales de agotamiento, el movimiento decidió dar el salto a las urnas. Según el semanario Vreme, la campaña ha protagonizado algunos de los mayores actos al aire libre de la historia reciente del país.
Pero ganar las elecciones sería solo el primer desafío. La Lista Estudiantil reúne a personas de sensibilidades políticas muy distintas, y está por ver si será capaz de transformar la energía de las protestas en una mayoría parlamentaria estable. Para gobernar Serbia hacen falta 126 de los 250 escaños del Parlamento. La periodista Lela Vujanić señala en Jacobin que la diversidad ideológica del movimiento, una de sus fortalezas durante las movilizaciones, podría convertirse en un obstáculo a la hora de ejercer el poder.
Por ahora, los estudiantes están concentrados en derrotar al partido que gobierna Serbia desde hace catorce años. «Esto no es una pelea personal entre él y yo: es la lucha del pueblo serbio contra el mal. Es una elección entre Serbia y la mafia», declaró Srđanović al canal N1, en referencia a Vučić. Y dejó claro que no contempla ningún pacto para mantenerlo en el poder: «No tenemos ninguna intención de lanzarle un salvavidas a un político que se ahoga».