Para la Lista Estudiantil de Serbia, lo difícil empieza ahora
Tras conquistar la mayoría del Parlamento, la formación surgida de las protestas juveniles deberá afrontar importantes desafíos

Este domingo, la Lista Estudiantil logró una victoria histórica en Serbia: obtuvo 140 de los 250 escaños del Parlamento, frente a los 103 de la coalición del presidente saliente, Aleksandar Vučić. Después de dos años de protestas, iniciadas en 2024 a raíz del derrumbe mortal de la marquesina de una estación de tren, miles de personas volvieron a llenar la plaza Slavija de Belgrado. Esta vez, para celebrar. Pero, como advierte la prensa serbia, ganar las elecciones es solo el principio.
Formar Gobierno es el reto más inmediato. La transición se complica porque Serbia también debe elegir a un nuevo presidente, después de que Vučić dimitiera el pasado 27 de septiembre –antes de agotar su segundo mandato– con la intención de regresar al poder como primer ministro. La Constitución impide ejercer más de dos mandatos presidenciales, pero no establece ese límite para la jefatura del Gobierno. Desde entonces, la presidencia está en manos de Ana Brnabić, una estrecha aliada suya.
Serbia afronta así dos procesos simultáneos. Como explica el semanario Vreme, el nuevo Parlamento dispone de 30 días para constituirse y de otros 90 para formar gobierno. Pero Brnabić, a quien corresponde encargar la formación del Ejecutivo, solo puede ejercer la presidencia interina durante 90 días, por lo que las elecciones presidenciales deberán celebrarse antes del 27 de diciembre.
Reformar el pasado
Superado ese trámite, y si consigue formar gobierno, la Lista Estudiantil se enfrentará a un desafío todavía mayor: reformar unas instituciones que, después de años bajo el poder de Vučić, siguen contando con numerosos responsables vinculados al antiguo Gobierno. La desconfianza domina el entorno estudiantil en su camino hacia la transición: «a Vučić y a su equipo no hay que creerles ni dos segundos hasta que el poder no esté constituido».
A juicio del periodista Ivan Milenković, la prioridad debería ser sustituir a los responsables de la policía y el Ejército leales al anterior Gobierno y poner al frente a profesionales independientes. A esa tarea se suman la reforma de los medios públicos, especialmente la televisión RTS, y la de la Justicia, que el periodista considera todavía más compleja.
Milenković recuerda el precedente de Zoran Đinđić, cuyo Gobierno no logró transformar por completo los aparatos de seguridad tras la caída de Slobodan Milošević. Đinđić fue asesinado en 2003.
¿Resistirá la unidad?
La otra duda que sobrevuela la formación tiene que ver con su unidad. La Lista Estudiantil ha conseguido reunir a sectores muy distintos de la sociedad serbia alrededor de una reivindicación compartida: acabar con la corrupción. Pero ¿bastará ese objetivo para mantenerlos unidos cuando llegue el momento de gobernar?
Đorđe Vukadinović, de la revista Nova srpska politička misao, cree que sí, al menos durante los primeros meses, dado que la promesa de combatir la corrupción constituye «el fundamento y la base» de su victoria electoral. El investigador Aleksandar Lukić, del Instituto de Estudios Políticos, es más escéptico. Recuerda que la lista «no es ideológicamente homogénea» y considera posible que, después de las elecciones presidenciales, se divida en varios grupos parlamentarios.
El problema de Kosovo
La victoria de los estudiantes también abre interrogantes sobre el futuro de Kosovo, cuya independencia Serbia no reconoce. Según el diario Danas, la coalición de Vučić solo consiguió imponerse en dos circunscripciones, una de ellas en Kosovo, donde votó la minoría serbia. Pero la derrota de Vučić a escala nacional ha dejado en una situación incierta a la Lista Serbia, el partido aliado del presidente saliente que domina la política de la minoría serbia en Kosovo.
Según Radio Slobodna Evropa, sus dirigentes guardan silencio sobre el resultado electoral y algunos representantes de la oposición creen que la formación podría incluso desintegrarse al perder el respaldo del Gobierno de Belgrado.
Y hay otra cuestión todavía más delicada: ¿cambiará la política de Serbia hacia Kosovo con los estudiantes en el poder? Por ahora, nada indica que vayan a reconocer su independencia. El portal kosovar Reporteri, resume la postura oficial en un titular: «Estudiantes contra Vučić, pero también contra la independencia de Kosovo».
De hecho, el memorando político de la Lista Estudiantil, publicado el 17 de mayo, considera Kosovo «parte inalienable e integral de la República de Serbia». Sin embargo, lo cierto es que no existe unanimidad entre sus integrantes: el candidato Aleksandar Baucal afirmó en la televisión pública que «el estatus de Kosovo puede ser objeto de negociación», unas palabras que provocaron una respuesta inmediata del entorno de Vučić.
Srđanović, cabeza de la Lista Estudiantil, había anticipado cómo imaginaba el día después de la victoria: «Esa mañana voy a caminar por las calles de un Novi Sad libre y una Serbia libre», declaró al semanario Nedeljnik, en referencia a la ciudad donde comenzaron las protestas. Pero, concuerdan los principales medios locales, convertir esa victoria electoral en la Serbia que imagina Srđanović será mucho más difícil que darse un paseo.