Sánchez, la furia de Trump
El enfrentamiento con el líder republicano encumbra a Sánchez como «icono de la izquierda europea», mientras otros advierten del riesgo

Pedro Sánchez ha terminado ocupando un papel que casi ningún dirigente europeo parece dispuesto a asumir: el de pararrayos de la Administración Trump. El jefe del Gobierno español es «el único que está llevando la pelea directamente al presidente Trump», escribe el Financial Times. Mientras otros líderes tratan de «apelar a la vanidad del mandatario estadounidense» o simplemente «restar importancia a sus desacuerdos», Sánchez ha optado por la confrontación abierta.
El enfrentamiento no es nuevo, pero los últimos acontecimientos lo han llevado a un punto crítico. «Rara vez se escucha un tono así de explícito en un líder de la Unión Europea», subraya el diario financiero. En el centro de la disputa está el rechazo del Ejecutivo español a que Estados Unidos utilice sus bases militares en Rota –Cádiz– y en Morón –Sevilla– para atacar Irán. Sánchez ha condenado con firmeza los ataques israelo-estadounidenses que la semana pasada acabaron con el ayatolá Alí Jameneí y con parte de la cúpula militar del régimen, y ha comparado la operación con la «injusta» invasión de Irak de 2003.
El presidente que le contesta a Trump
La marejada lleva tiempo gestándose, recuerda The New York Times. España reconoció al Estado palestino en 2024 y Sánchez es «el dirigente europeo de mayor rango que ha utilizado la palabra “genocidio” para describir la guerra de Israel en Gaza». También adoptó medidas concretas, como «prohibir el uso de puertos y espacio aéreo españoles para transportar combustible o armas al ejército israelí». Y, por supuesto, rehusó sumarse al plan estadounidense para Gaza porque «elude a Naciones Unidas y no incluye a los palestinos».
Por otro lado, mientras Trump ha convertido las redadas y deportaciones en uno de los ejes de su presidencia, Sánchez defiende una lógica casi opuesta, como demuestra el reciente anuncio de ofrecer «vías de regularización a inmigrantes sin papeles». También ha anunciado planes para «limitar el poder de las grandes tecnológicas estadounidenses».
El «no a la guerra» que Sánchez repitió esta semana –con evidentes reminiscencias al lema de las protestas contra la guerra de Irak– ha terminado por enfurecer a Donald Trump, que ha advertido de posibles represalias comerciales. «No queremos tener nada que ver con España», ha dicho el presidente estadounidense.
Pero el líder socialista no parece dispuesto a bajar el tono. El Gobierno español «no será cómplice de algo que es malo para el mundo –y contrario a nuestros valores e intereses– simplemente por miedo a las represalias de alguien», ha dicho en una de sus últimas intervenciones. Para el movimiento MAGA, el dirigente español se ha convertido de esta manera en «el perfecto chivo expiatorio woke», señala el Financial Times.
Para los progresistas, en cambio, Sánchez se ha erigido –con su firmeza– en «líder de la resistencia europea frente a Trump», expresa The New York Times. También para un segmento de la prensa, como lo demuestra su nombramiento reciente como Persona del año por parte del semanario italiano L’Espresso , mientras el semanario británico New Statesman lo elevaba a la categoría de «icono europeo de la izquierda» en uno de sus titulares.
Manual de resistencia
Otros, como el Financial Times, se preguntan en cambio si Sánchez no ha «ido demasiado lejos». El periódico británico recuerda que España se ha convertido en uno de los grandes centros europeos de gas natural licuado y que Estados Unidos ha sido un proveedor clave. «El gas estadounidense representó el 31 % del suministro español en los últimos doce meses –y llegó al 44 % en enero–», según datos del operador Enagás. Si Washington decidiera presionar en ese frente, advierte la cabecera, «los precios de la energía podrían acabar por hacer descarrilar al actual Gobierno».
Aun con todo, reconoce, el vínculo comercial es más limitado que en otros países europeos. The Washington Post cita datos del Banco de España según los cuales el mercado estadounidense tan solo recibió el 4,6 % de las exportaciones españolas en 2025. Las ventas incluyen aceite de oliva, vino, cerámica, equipos eléctricos y maquinaria. En conjunto, añade el diario, la exposición española a Estados Unidos «es inferior a la media de la eurozona».
Para el historiador Nigel Townson, citado por New Statesman, los hechos demuestran que Sánchez es «un verdadero operador político, y uno muy eficaz», además de «alguien de enorme resiliencia». En una entrevista concedida al semanario, el propio presidente reivindicaba la experiencia española como una lección política para la socialdemocracia europea. «Existe una manera española y progresista de hacer las cosas», afirmaba. Antes de concluir: «Funciona».