«Si consiguen expulsar a los partidos árabes, gobernarán para siempre»

De confirmarse la exclusión de las listas árabes en las elecciones israelíes, la oposición tendrá muy difícil desbancar a Netanyahu

«Si consiguen expulsar a los partidos árabes, gobernarán para siempre»
Ilustración de Jehad Awrtani
Página Internacional

A finales de septiembre, la Comisión Electoral Central de Israel –en la que la coalición de Netanyahu tiene mayoría– votó excluir de las elecciones a las dos principales listas árabes: la Lista Árabe Unida (Ra’am) y la Lista Conjunta, una alianza de otras tres formaciones (Hadash, Ta’al y Balad). También inhabilitó individualmente al diputado de Hadash Ofer Cassif y al líder de Balad, Sami Abu Shehadeh. La decisión deja fuera de los comicios a toda la representación política árabe mayoritaria del país, que «habla en nombre de más de 1,25 millones de ciudadanos palestinos de Israel», subrayó Al Jazeera.

El Supremo tiene ahora la última palabra y su fallo, previsto para los próximos días, tendrá un impacto inmediato en la contienda electoral y en el futuro de la política israelí: esas listas rondan los 12 escaños en los sondeos, prácticamente los que necesita la oposición para gobernar sin Netanyahu. «Si consiguen expulsar a los partidos árabes, gobernarán para siempre», resumió a The National uno de los políticos inhabilitados.

Quince vetos, solo tres sobrevivieron al Supremo

En el pasado, el Supremo revirtió casi todas las exclusiones de este tipo: desde 1985, de quince inhabilitaciones ordenadas por la comisión, solo confirmó tres, y las tres afectaban al partido supremacista Kach o a su sucesor, Kahane Chai, formaciones excluidas por incitación al racismo, recuerda el medio libanés Ici Beyrouth.

Pero el contexto político es hoy muy distinto. El actual Gobierno israelí incluye a figuras procedentes precisamente de esa tradición ideológica. Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional, militó de joven en Kach y ha reivindicado públicamente a su fundador, Meir Kahane. Su partido, Poder Judío, es considerado heredero del kahanismo. La incógnita, por tanto, es si el Supremo mantendrá esta vez el criterio extraordinariamente restrictivo que durante décadas ha aplicado a la exclusión de candidaturas.

La ley permite excluir a un partido o candidato por «negar la existencia de Israel como Estado judío y democrático, incitar al racismo o apoyar la lucha armada contra el país». Contra las dos listas, la acusación central es que rechazan el carácter judío y democrático del Estado; contra Cassif, sus posiciones sobre la guerra de Gaza y su respaldo a las acusaciones internacionales contra Israel, explica Haaretz.

Un caso que divide incluso a la oposición

El caso más controvertido es el de Sami Abu Shehadeh, líder de Balad, acusado de apoyar la lucha armada a raíz de un artículo que escribió el 8 de octubre de 2023, un día después del ataque de Hamás, y del que posteriormente se arrepintió. En él sostenía que, si la «pequeña y asediada Gaza» había conseguido sorprender a Israel a esa escala, otros podrían hacerlo con mayor eficacia. «Nunca he llamado a la violencia ni al terrorismo. Me opongo a la lucha armada», dijo después a Al Jazeera. A diferencia de los otros casos, la fiscal general consideró que aquí sí existían elementos suficientes para estudiar su inhabilitación.

El caso de Abu Shehadeh ha abierto una brecha que atraviesa incluso a la oposición a Netanyahu. Haaretz destaca que Yair Golan, líder del partido de centroizquierda Los Demócratas, respaldó su exclusión: «Quien de verdad quiere una asociación entre judíos y árabes no habla así», declaró, según Middle East Eye. Su posición muestra hasta qué punto el artículo publicado tras el 7 de octubre ha convertido la candidatura de Abu Shehadeh en un caso distinto, incluso para quienes se oponen al actual Gobierno.

De decidir un Gobierno a quedar fuera del Parlamento

Para los partidos árabes y sus defensores, sin embargo, el problema va mucho más allá de un candidato. «La democracia se ha convertido, en Israel, en un arma que transforma todo lo palestino en un blanco legítimo», denuncia la periodista palestino-israelí Samah Salaime, editorialista de +972 Magazine. Arab News subraya, por su parte, que ninguna de las dos listas árabes ha sido condenada por un tribunal por apoyar el terrorismo: las acusaciones que ahora sustentan su exclusión proceden de una comisión cuya composición depende en buena medida del equilibrio político.

Para Ra’am, la petición en su contra no es más que un intento de impedirle «influir en el equilibrio de poder y cambiar de gobierno». El partido recordó también el papel desempeñado por su líder, Mansour Abbas, en las gestiones para la liberación de rehenes de Gaza. La Lista Conjunta acusó a Netanyahu y a Ben Gvir de intentar desmovilizar al electorado árabe «porque temen nuestra capacidad de derribar al Gobierno». «La democracia solo para los judíos no es democracia», afirmó su presidente, Yousef Jabareen.

La paradoja es especialmente llamativa en el caso de Ra’am. En 2021 se convirtió en la primera formación árabe independiente en integrar una coalición de gobierno en Israel, contribuyendo precisamente a desalojar a Netanyahu del poder. Cinco años después, se juega quedar fuera del Parlamento por completo.

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