A Dios rogando y con el narco dando
La devoción católica de los narcos es un blindaje, no una fe, concluye la prensa mexicana tras acceder a la última guarida de El Mencho

«La vida de los capos de la droga –entre violencia, peligro de muerte y traición constante– ha hecho que, como cualquier otra persona creyente, busquen protección divina y refugio para continuar con sus actividades delictivas», escribe El Universal. Así sucedía también con el líder del temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», quien «era devoto, principalmente, de la Virgen de Guadalupe y de San Judas Tadeo».
En la parte trasera de lo que fue su última guarida, una cabaña marcada con el número 39 en la exclusiva urbanización Tapalpa Country Club, en Jalisco, El Mencho tenía «dos pedazos de piedra incrustados» en el suelo, con las imágenes de esas figuras religiosas. «En la base, sobre cemento, está escrita la fecha: 14 de febrero de 2026», recoge el diario mexicano.
En esa misma línea, Clarín describe un refugio donde el lujo convive con una atmósfera serena y un orden casi de hotel: una habitación «amueblada con piezas de alta gama y ordenada meticulosamente». «No hay señales de abandono», detalla el diario argentino; «todo objeto estaba en su lugar». Y, en medio de esa pulcritud, la liturgia: «sobre una mesa pequeña aún permanece un altar con estampitas» de sus dos protectores divinos.
Santos con causa imposible
El Universal describe también otro altar conformado por figuras que incluyen a San Judas Tadeo, San Charbel, San Martín Caballero, la Sagrada Familia y una segunda Virgen de Guadalupe, «además de un escapulario del Sagrado Corazón de Jesús y una novena –oración– a Santa Rita de Casia».
Tanto San Judas como Santa Rita de Casia son venerados como «santos de las causas imposibles», explica el padre Eduardo Hayen. «Ante problemas muy complejos se recurre a estas figuras que tienen fama dentro de la Iglesia de ser muy milagrosos y de actuar en circunstancias extraordinarias». Y sobre el santo libanés San Charbel hallado en la cabaña, añade: «se le atribuyen muchísimos milagros de curación. Probablemente esta persona estaba pidiendo salud».
Para El Universal, esa mezcla religiosa sería sobre todo una coartada emocional. «Hay personas que se dedican a la delincuencia que se consideran ellos mismos benefactores del pueblo», cuenta el periódico de tirada nacional. «Los narcos tratan de imitar cierta virtud del santo al que veneran compartiendo sus bienes con las personas que lo necesitan, pero muchas veces es para callar la conciencia».
El mismo salmo, dos usos
En la cabaña han aparecido también varias referencias al popular Salmo 91 – considerado uno de los más poderosos para invocar protección y seguridad divina– que «El Mencho» parecía compartir con uno de sus archienemigos: Ismael «El Mayo» Zambada, cofundador –junto a «El Chapo»– del Cártel de Sinaloa y actualmente recluido en Estados Unidos.
«Es un salmo que muchos católicos utilizamos y rezamos como parte de nuestra rutina para protegernos de influencias malignas», cuenta un párroco de la zona. En esta ocasión, sin embargo, «vemos cómo puede usarse de una manera supersticiosa».
En una carta fechada el 7 de agosto de 2025, el remitente se dirige a «El Mencho» como «compadrito» y le desea: «Dios me lo bendiga y San Judas me lo proteja de todo mal y peligro donde quiera que ande. Yo, mis hijos, todos estamos con usted hasta la muerte. ¡Puro CJNG! Dios me lo bendiga y San Juditas me lo proteja», recoge el diario mexicano Vanguardia.
«Más que una devoción católica auténtica, los narcotraficantes buscan hacerse un escudo protector contra sus enemigos», concluye El Universal. «Toman las imágenes católicas como amuletos porque, en el fondo, su conciencia no está tranquila». En ese sentido, añade el diario, se trata de «falsas devociones de personas que tan solo buscan protección».