Dios también vota Demócrata
La victoria del texano James Talarico reabre en la prensa estadounidense el debate sobre una posible «izquierda religiosa»

La inesperada victoria de James Talarico en las primarias demócratas en Texas para ocupar un puesto en el Senado de Estados Unidos ha desencadenado un debate en la prensa estadounidense sobre la relación entre fe y progresismo. El legislador estatal, antiguo seminarista presbiteriano, ha convertido la religión en el eje de su discurso político y varios analistas se preguntan si su éxito anuncia el regreso de una «izquierda religiosa» en Estados Unidos.
Talarico no ha ocultado el papel central de la fe en su trayectoria. La religión es «central en mi vida y la razón de por qué estoy en el servicio público», declaró en una entrevista citada por el semanario The Week. Hablar de religión, añade, le permite además explicar a los demás «por qué hago lo que hago».
Una campaña con tono de sermón
Su estrategia rompe con la tradición reciente del Partido Demócrata, que durante años ha evitado el lenguaje religioso. Talarico, en cambio, utiliza referencias bíblicas con naturalidad. Sus discursos, explica The Texas Tribune, tienen «la cadencia de un sermón» y están salpicados de «más que ocasionales menciones de la Escritura».
Según ese mismo medio, el candidato cree que su discurso religioso puede «abrir una puerta» hacia una coalición electoral más amplia, capaz de atraer a votantes moderados y religiosos que en las últimas décadas se han inclinado hacia el Partido Republicano.
Para algunos comentaristas progresistas ese enfoque podría incluso redefinir el debate político a nivel nacional. El portal MS Now considera que su «abrazo sin complejos del cristianismo» no solo lo distingue de otros líderes demócratas emergentes, sino que podría «ayudar a remodelar la política estadounidense».
Fe progresista contra nacionalismo cristiano
La apuesta de Talarico consiste en disputar el terreno religioso a la derecha. El político texano se ha hecho conocido por oponerse al nacionalismo cristiano utilizando argumentos teológicos. Según Vox, su campaña combina un cristianismo progresista «compasivo» con «un mensaje económico populista».
El propio Talarico explica su motivación en términos morales. El movimiento MAGA está «utilizando mi tradición» y «hablando en mi nombre», afirmó en el pódcast The Ezra Klein Show. Por eso siente una «responsabilidad moral especial» para combatir el nacionalismo cristiano.
Para la revista espiritual First Things, en cambio, si se le quita «el brillo, la pulidez y la viralidad de TikTok», lo que queda es «el mismo programa que la izquierda dominante ofrece desde al menos los años sesenta». En esa lectura, el cristianismo del líder demócrata no sería más que una carcasa nueva para un programa viejo: una religión «vaciada de sustancia doctrinal y rellenada con las prioridades del Comité Nacional Demócrata».
Una coalición inesperada
Pero la victoria del joven de 36 años en las primarias también ha revelado el mapa electoral de esa estrategia. Según The New York Times, el candidato obtuvo una ventaja clara entre los votantes latinos, un grupo que los demócratas intentan recuperar tras su desplazamiento hacia Donald Trump en 2024.
En los condados con mayor población hispana, Talarico derrotó ampliamente a su rival Jasmine Crockett. En El Paso —donde los latinos representan más del 80% de la población— logró el 62 % de los votos, mientras que en el condado de Bexar, que incluye San Antonio, alcanzó el 57%.
Las críticas conservadoras
El ascenso del candidato demócrata ya ha activado el contraataque republicano. Algunos medios conservadores han rescatado declaraciones pasadas del político sobre religión y género. En un vídeo citado por Fox News, Talarico afirma que «Dios es masculino y femenino y todo lo que hay entre medias… Dios también es no binario».
Muchos cristianos conservadores de Texas «preferirían bailar con el diablo antes que con un demócrata que va a la iglesia», y más aún con «un seminarista que dice que “Dios es no binario”», subraya la revista de izquierdas Mother Jones.
Pero el éxito del candidato plantea, también, una paradoja para el Partido Demócrata, apunta el digital Vox. Quizá se dé una «reaparición de la izquierda religiosa», pero se produce, curiosamente, al mismo tiempo que los votantes demócratas se declaran cada vez menos religiosos.