¿Por qué no hay fentanilo en Italia?
El país registra una de las tasas de sobredosis por esta droga más bajas de Europa. Los expertos creen que es mérito de la mafia

Según las últimas cifras disponibles, el fentanilo –un opiáceo sintético unas cien veces más potente que la morfina– ha causado solo dos intoxicaciones mortales en un año en Italia. En comparación, «en Alemania fueron 95; en Estados Unidos, casi 48.000», subraya The Economist.
«La diferencia no se explica por los niveles generales de consumo de drogas», apunta el semanario británico: cada año, el 2,1% de los jóvenes adultos italianos consume cocaína, frente al 2,2% en Alemania, y la tasa estimada de consumo de opioides de alto riesgo en Italia duplica la alemana. Algo en la cadena que lleva la droga hasta la calle está frenando la llegada del fentanilo. Y ese algo podrían ser las propias mafias, que parecen «haberse puesto de acuerdo para mantener el fentanilo fuera de su territorio».
Un veto sin pruebas escritas
«Si no hay una epidemia, no es gracias a la policía ni a los políticos», resume Roberto Saviano, escritor especializado en crimen organizado, en declaraciones a The Economist. «Hay un veto de las mafias.» Nicola Gratteri, fiscal antimafia, coincide en que las incautaciones significativas de fentanilo han sido escasísimas y concluye que las organizaciones criminales están evitando la sustancia.
Las razones que se manejan tienen poco de escrúpulo moral y mucho de cuenta de resultados. En una entrevista con La Stampa, Gratteri explica que el fentanilo «tiene un rendimiento criminal altísimo por su alto valor, poco volumen, facilidad de ocultación y menor complejidad logística» frente a la cocaína, aunque advierte de que esa misma potencia constituye un arma de doble filo: «el fentanilo mata con facilidad, desestabiliza a la clientela y atrae una presión investigativa y sanitaria altísima».
Según esta interpretación, una droga que mata a sus clientes es, a la larga, menos rentable. Para las mafias italianas, introducirla significaría poner en riesgo mercados ya consolidados de heroína y cocaína y atraer una atención policial que prefieren evitar. «Tendremos la prueba cuando alguien intente traerlo y sea asesinado», explica Saviano, dejando entrever que el supuesto pacto se sostiene, en última instancia, por la fuerza.
La grieta de Roma
Esa barrera contra el fentanilo, sin embargo, podría no durar. En junio desaparecieron 80 viales de la sustancia –suficientes para 20.000 dosis– del hospital Israelítico de Roma, un robo por el que dos vigilantes del centro están ahora investigados, según detalla Il Post.
En respuesta al incidente, el Gobierno de Giorgia Meloni ha reactivado su plan contra el fentanilo y ha ordenado reforzar los controles en las farmacias hospitalarias, recoge Il Fatto Quotidiano.
Las drogas sintéticas concentran un enorme valor en cantidades minúsculas y prescinden de buena parte de la compleja logística que exigen la cocaína o la heroína. Además, en Italia ya empieza a asomar una demanda callejera de fentanilo, subraya The Economist, por lo que lo probable es que «tarde o temprano», algún grupo nuevo que busque hacerse un hueco en el mercado decidirá suministrarlo: «Como dice Don Vito Corleone en la escena de El Padrino en la que finalmente accede a entrar en el negocio de la droga: “¿Cuándo he rechazado yo un acuerdo?”».