El país donde ya nadie ve p*rno

Australia impone verificación de edad para el contenido digital para adultos. Los usuarios responden con un viejo truco: «desaparecer»

El país donde ya nadie ve p*rno
Actrices porno juegan un partido de fútbol playa en Viena un día antes del Campeonato Europeo de fútbol entre Austria y Alemania, en 2008. Foto: Mladen Antonov | AFP
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Australia lleva meses ensayando una idea sencilla: trasladar a internet las mismas barreras que existen fuera de él. El país –que en diciembre se convirtió en el primero en imponer una prohibición nacional de las redes sociales para los menores de 16 años– ha extendido ahora ese límite de edad al acceso a las webs pornográficas, que deberán contar con sistemas fiables de verificación de edad. Las plataformas que no cumplan se arriesgan a multas de hasta 49,5 millones de dólares por cada infracción.

VPN para todos

La medida ha producido un fenómeno inmediato y previsible: los usuarios cambian de ubicación virtual. Las aplicaciones de redes privadas virtuales (VPN) «se han disparado en las listas de descargas» después de que varios sitios pornográficos empezaran a bloquear el acceso desde direcciones IP australianas, relata la edición australiana de The Guardian.

La misma semana en que entró en vigor la normativa, la aplicación VPN Super Unlimited Proxy «pasó del puesto 40 al número 7 entre las descargas gratuitas de iPhone». Otras herramientas siguieron el mismo camino: «Proton VPN pasó del puesto 174 al 19, y NordVPN del 189 al 13».

Las VPN permiten que la ubicación de un usuario aparezca en otro lugar distinto al que realmente se encuentra. En la práctica, eso significa que quienes intentan acceder a páginas para adultos pueden hacer que parezca que están navegando desde fuera de Australia, explica el diario británico.

El porno abandona Australia

Muchas plataformas de contenido para adultos han reaccionado bloqueando directamente sus servicios para los usuarios australianos. Es el caso de la empresa canadiense Aylo, propietaria de Pornhub y de varias plataformas similares y uno de los líderes mundiales del sector. Su página principal ofrece ahora «una versión sin contenido explícito» para quienes se conectan desde el país.

Aylo afirma haber «restringido el acceso a nuestras plataformas en varios lugares, incluido el Reino Unido, Francia y varios estados de Estados Unidos, debido a leyes de verificación de edad ineficaces y caóticas». Otras webs como RedTube o YouPorn muestran avisos informando de que «no están aceptando nuevas cuentas en su región», informa The Japan Times.

El problema de regular internet

Para el regulador australiano, sin embargo, la lógica es distinta. La comisaria de seguridad digital Julie Inman Grant sostiene que las nuevas normas buscan trasladar al entorno digital reglas que ya existen fuera de él.

«Un niño hoy no puede entrar en un bar y pedir una bebida», explicó en la radio pública australiana. «No puede pasear por un club de striptease o entrar en una tienda para adultos… Esto simplemente traslada esas protecciones al entorno digital».

El problema, señalan los críticos de la regulación, es que internet rara vez funciona de forma tan lineal. John Pane, presidente de Electronic Frontiers Australia, no se sorprendió por la explosión de las VPN. «No me sorprende. Hubiera apostado dinero a que esto pasaría», dijo. Según él, es «exactamente la misma experiencia» observada en otros países con leyes similares.

Ese desvío tecnológico tiene consecuencias propias. Pane advierte que muchos servicios gratuitos de VPN «pueden examinar los datos de los usuarios y venderlos para obtener ingresos». Las aplicaciones más descargadas en Australia prometen no hacerlo, pero el riesgo, señala, está ahí.

Quizá una buena idea

El patrón ya se había visto antes. En el Reino Unido, durante la primera semana tras introducir sistemas de verificación de edad, «cuatro de las cinco aplicaciones más descargadas en la App Store eran VPN», recuerda The Guardian. Proton llegó a registrar «un aumento del 1.800% en las descargas de su aplicación».

Pero para Tom Sulston, de la organización Digital Rights Watch, la noticia no tiene por qué ser mala. Que los usuarios recurran a una VPN es «poco sorprendente». Y quizá, añade, descubran algo más en el proceso: «no solo que sirve para visitar sitios más picantes de internet, sino que en general es una buena idea usar una VPN cuando navegas, porque ofrece ciertas protecciones de privacidad».

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