¿Por qué los jóvenes ya no quieren tener sexo?

La Generación Z practica menos sexo que sus mayores, pero no parece muy preocupada por ello

¿Por qué los jóvenes ya no quieren tener sexo?
«Sospecho que el sexo es una imposición política». Ilustración de Allan McDonald
Página Internacional

Es un hecho contrastado que los jóvenes nacidos después de 1997 mantienen menos relaciones sexuales que sus padres e incluso que sus abuelos. En Estados Unidos, en 2021 solo el 30% de los adolescentes decía haber tenido relaciones sexuales alguna vez, 8 puntos menos que en 2019 y «muy lejos de las cifras de hace tres décadas», señala The Guardian.

La tendencia se repite a escala global. Un estudio publicado en el Journal of Sex Research, basado en 180.000 adolescentes de 33 países, muestra que en 25 de ellos ha disminuido el porcentaje de jóvenes con experiencia sexual, sin que aumente en ningún país. La pregunta es inevitable: ¿qué está pasando?

Para la revista científica New Scientist, el sexo siempre ha ido por ciclos. En los años cincuenta dominaba la espera hasta el matrimonio; en los sesenta, con la llegada de la píldora anticonceptiva, se abrió una etapa de mayor libertad. La irrupción del sida en los ochenta devolvió la cautela, y los noventa marcaron un nuevo repunte. La caída actual podría ser, simplemente, otro giro del péndulo histórico.

El retorno inesperado de la monogamia

En contra de muchos tópicos, la Generación Z no parece obsesionada con la experimentación constante. Más bien al contrario: idealiza la estabilidad. Un informe de la app de citas Feeld, citado por The Guardian, señala que el 81 % de los jóvenes fantasea con una relación monógama, frente a una mayor preferencia por las relaciones abiertas entre millennials, Generación X y baby boomers.

No hay una causa única detrás de este repliegue, pero sí un contexto que empuja hacia lo «seguro»: más años viviendo con los padres, precariedad laboral y enormes dificultades para independizarse. «Si vives en casa, no es precisamente el entorno más propicio para tener mucho sexo», resume la publicación.

La preferencia por la monogamia va además de la mano de una mayor valoración del matrimonio. Según datos avanzados por el diario británico The Times, solo el 21 % de los jóvenes dice hoy que el matrimonio es «irrelevante», frente al 39 % de hace veinte años. 

Entre los hombres aparece además un factor incómodo: la inactividad sexual es algo más frecuente entre los varones jóvenes que entre las mujeres y se acentúa cuando están desempleados o tienen bajos ingresos. «Los ingresos de un hombre no deberían ser relevantes en su atractivo», señala New Scientist, «pero parece ser un patrón universal».

Menos sexo, otra intimidad

En países ricos como Estados Unidos, Alemania o Australia, la actividad sexual juvenil cae de forma sostenida. En Japón, casi la mitad de la población llega a los 25 años sin experiencia sexual, con una consecuencia inmediata: el desplome de la natalidad. Las causas se repiten: inseguridad económica, vivienda inaccesible, más tiempo frente a pantallas y un deterioro general de la salud mental.

Las aplicaciones de citas no han cambiado la ecuación. Su expansión «no ha ido acompañada de un aumento de los encuentros sexuales», recuerda New Scientist, porque «no se diseñaron para facilitar el sexo, sino para enganchar a los usuarios», explica el investigador sueco András Költo. Además, su uso se asocia con mayores niveles de ansiedad y depresión.

¿Estamos ante una emergencia social? No necesariamente, apunta la revista. Un estudio japonés con jóvenes heterosexuales de entre 18 y 39 años muestra que cerca de la mitad de los solteros sencillamente no tiene interés en relaciones románticas. «Probablemente ahora los jóvenes tienen muchas más cosas que hacer que antes», explica la investigadora Natasha McKeever. «Hay muchas más oportunidades para viajar. Hay carreras profesionales más diversas. El sexo no es lo único bueno de la vida».

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