¿Acaso todas mis amigas tienen un affaire?
Cuando empecé a investigar para mi nueva novela, pregunté a mi círculo si alguna vez habían tenido un lío adúltero
No tenía ni idea de lo que iba a descubrir cuando me adentré en el turbio pantano del adulterio. Los subterfugios, los engaños. Y eso fue solo la encuesta. Mi marido puede respirar tranquilo: yo no soy la adúltera. Solo quería investigar para mi tercera novela, que trata sobre tres mujeres, una de las cuales mantiene una larga aventura con un hombre casado. Como nunca he tenido una, necesitaba recopilar material.
Así que elaboré una lista de amigas íntimas que habían insinuado saber de estas cosas y les envié un correo electrónico preguntándoles si les importaría responder a mis preguntas en una encuesta de Google Forms titulada: «¿Puedes contarme cómo tener una aventura?». El enlace enviaba las respuestas a una hoja de cálculo que ocultaba las direcciones de correo electrónico para garantizar un anonimato total, por lo que no tenía ni idea de a quién correspondía cada contestación.
De las 17 mujeres a las que escribí, 15 respondieron y 12 aceptaron que utilizara sus respuestas, siempre que las disimulara lo suficiente y garantizara el más absoluto anonimato. «Ni se te ocurra intentar adivinar quién es», advirtió una, «pero la verdad es que llevo teniendo una aventura desde 2017». Otra contó que había tenido tres a lo largo de sus 32 años de matrimonio: «Un poco de todo», escribió. «Un hombre encantador, pero que se agobió y me dejó porque temía acabar confesándoselo a su mujer si seguíamos; otro no tan encantador que acabó dándome grima con sus peticiones en la cama y casi destroza todo con mi marido cuando terminé la aventura; y, durante los últimos tres años, ¡me he estado liando con una preciosa madre del colegio en un sorprendente descubrimiento bisexual! Nos lo pasamos increíble juntas, no nos cansamos la una de la otra, pero ambas estamos igual de comprometidas en seguir poniendo a nuestros maridos y a nuestras familias en primer lugar, así que es fantástico haber encontrado ese equilibrio».
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