Francia mira a España por el retrovisor

Nuestro vecino bate récords de visitantes, pero ganamos en ingresos y duración de la estancia

Francia mira a España por el retrovisor
La colina de Montmartre se ha convertido en el ejemplo más evidente del sobreturismo en París, con millones de visitantes que se agolpan cada año en sus estrechas calles. Foto: AFP
Página Internacional

El Ministerio de Turismo francés puede seguir presumiendo, un año más, de que su país sigue siendo «el más visitado del mundo». El año pasado acogió a 102 millones de visitantes internacionales, frente a los 100 millones del año anterior, lo que ha generado unos ingresos récord de 77.500 millones de euros, según la prensa gala.

Pero «la diferencia se estrecha cada año un poco más con España», subraya Le Monde, que destaca los 97 millones de visitantes extranjeros que llegaron al país del sol en 2025 y los 135.000 millones de euros de ingresos que generaron.

Fuentes consultadas por el diario parisino cuestionan los cálculos españoles y estiman que las ganancias «estrictamente procedentes del turismo extranjero rondan los 105.000 millones». Aun así, las cifras siguen mostrando una ventaja más que sustancial en el gasto del turismo que llega a España.

Gasto por turista

En Francia, los ingresos han aumentado un 9% en un año hasta alcanzar «un nivel récord», celebra el Ministerio. Sin embargo, el debate ya no gira en torno a este liderazgo simbólico, sino a la rentabilidad. «El país tiene más dificultades para retener a sus viajeros», señala el diario financiero Les Echos. La consecuencia es inmediata: «el gasto por turista es, por ello, más bajo». Y es que, según los datos del sector, «un turista extranjero permanece cerca de siete días en España, frente a cinco días en Francia».

El Gobierno francés se ha fijado el objetivo de superar los 100.000 millones de euros de ingresos de aquí a 2030, un umbral que considera «más al alcance que nunca». Para lograrlo, París quiere «desarrollar ciertos sectores turísticos», apostar por «el agroturismo y el enoturismo» y diversificar los destinos. Se trata, explica el gabinete del ministro de Turismo, Serge Papin, de «desarrollar experiencias», especialmente en paisajes del interior «que no son históricamente zonas muy turísticas», para descubrir Francia de otra manera.

Falta de viviendas

Sin embargo, la insistencia en los récords suscita reservas. Dominique Marcel, presidente de la organización sectorial Alliance France Tourisme, lamenta que Francia «persista en poner cada año su récord de afluencia en primer plano». «No solo es una cifra que ya no es pertinente, sino que puede asustar a potenciales viajeros, en un momento en que se observan críticas crecientes en torno al sobreturismo».

Además, como ocurre en España, el crecimiento del turismo en el país vecino convive con tensiones estructurales. «61.000 empleos están actualmente sin cubrir en el sector», recuerda Les Echos, «principalmente por la falta de viviendas para alojar a los trabajadores temporales». Y las necesidades podrían ascender a «350.000 empleos en los próximos tres a cinco años».

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