China promete salvar una ciudad española. No todos lo ven claro
Una fábrica de automóviles podría revitalizar Ferrol, pero también despierta temores de espionaje en este enclave naval estratégico

La ciudad portuaria de Ferrol lleva siglos estrechamente vinculada a la defensa nacional española. En el siglo XVIII, la Armada construyó su arsenal y sus astilleros en su puerto –prácticamente inexpugnable–, y la ciudad floreció. Los ingenieros navales trazaron elegantes calles flanqueadas por edificios con galerías acristaladas que se convirtieron en la envidia del noroeste de España. Más de un siglo después nació allí el futuro dictador Francisco Franco, hijo de un oficial de la Armada.
Ahora, tras décadas de declive industrial, desempleo y pérdida de población, Ferrol empieza a destacar por la calurosa acogida que brinda a la industria china en su desembarco en España y Europa occidental. En junio, SAIC Motor, uno de los mayores fabricantes chinos de vehículos eléctricos, eligió un tranquilo puerto a las afueras de la ciudad para instalar una gran fábrica. El proyecto, que prevé crear más de 1000 puestos de trabajo, ha despertado un enorme entusiasmo entre los vecinos.
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