Una tercera vía entre comprar y alquilar
Un experimento suizo contra la crisis de la vivienda
A pocas manzanas del lago Lemán, Claude Waelti muestra a un visitante su apartamento en uno de los barrios más cotizados de Lausana, la ciudad suiza con vistas a los Alpes franceses. El piso tiene dos dormitorios, un pequeño despacho y un balcón orientado al sur. Paga 1.760 francos suizos al mes (unos 2.200 dólares), aproximadamente la mitad del alquiler medio en la zona.
Suiza es conocida por sus precios elevados, pero en sus ciudades existen excepciones como esta. Se trata de cooperativas de vivienda –distintas de las estadounidenses–, edificios construidos y gestionados por organizaciones sin ánimo de lucro que ofrecen una «tercera vía» entre comprar y alquilar.
Sus defensores creen que este modelo podría transformar la idea de vivienda asequible, sobre todo en las grandes urbes. La propuesta resulta extraña en lugares donde la propiedad inmobiliaria se asocia al enriquecimiento personal, pero la lógica es simple: ¿y si tener una casa no implicara obtener plusvalías?
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