«Una auténtica carnicería»: el Partido Republicano sufre una derrota histórica

Los demócratas recuperan el Congreso y conquistan bastiones republicanos como Texas. Para la prensa, comienza el «fin de la era Trump»

«Una auténtica carnicería»: el Partido Republicano sufre una derrota histórica
Ilustración de Anne Derenne
Página Internacional

Donald Trump pidió a los estadounidenses que votaran en las elecciones legislativas del martes como si él mismo fuera candidato. «Y los electores le hicieron caso, aunque no de la manera que esperaba», escribía esta mañana The New York Times. «La ola demócrata supone un rechazo contundente a un presidente profundamente impopular», señala el diario neoyorquino. Después de más de una década dominando la política estadounidense, Trump ha sufrido una de las mayores derrotas electorales de la historia reciente del país.

Los demócratas han recuperado el control de la Cámara de Representantes y del Senado, y han conquistado territorios que parecían inexpugnables para los republicanos, como Texas o Carolina del Sur. Según el último recuento, su ventaja en el voto nacional para la Cámara Baja podría alcanzar los 13 puntos porcentuales, la mayor registrada por cualquiera de los dos partidos en unas elecciones legislativas desde al menos 1976. «Es una auténtica carnicería», resume en The Wall Street Journal un veterano estratega republicano.

Texas ya no es Texas

La sorpresa más espectacular llegó de Texas, uno de los grandes bastiones conservadores del país. Los demócratas no ganaban allí unas elecciones estatales desde 1994. Esta vez se han impuesto prácticamente en todas partes. James Talarico ha derrotado al candidato de Trump al Senado, Ken Paxton, mientras que Gina Hinojosa, de origen latinoamericano, ha desbancado al gobernador Greg Abbott. Los demócratas también han conquistado condados suburbanos tradicionalmente republicanos y territorios de mayoría hispana que habían votado masivamente por Trump en 2024.

«Texas se acostó siendo un estado rojo –el estado rojo por excelencia–. El miércoles por la mañana despertó siendo algo muy, muy distinto», escribe Texas Monthly. En el condado de Starr, donde el 96% de la población es hispana, Trump había obtenido el 57% de los votos hace dos años. Ahora, más del 75% ha apoyado al demócrata Talarico. Ni siquiera los al menos 212 millones de dólares que Elon Musk destinó a respaldar a Paxton han podido evitar la derrota.

Pero Texas no ha sido la única sorpresa. En Carolina del Sur, donde Trump ganó por casi 18 puntos en 2024, la pediatra demócrata Annie Andrews ha conquistado un escaño en el Senado que los republicanos controlaban desde 1998. «No creo que encuentres a nadie en Carolina del Sur que diga: “Ah, yo sabía que esto iba a pasar”», reconoce una dirigente demócrata en The Atlantic. También cayeron los candidatos republicanos en Ohio, Iowa y Kansas, mientras que los demócratas lograron victorias en distritos de Kentucky y Florida diseñados para favorecer a sus adversarios.

El primer senador musulmán de la historia

En Michigan, Abdul El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios, se ha convertido en el primer musulmán elegido senador en la historia de Estados Unidos. Su victoria llegó después de una campaña marcada por ataques a su religión y acusaciones infundadas de vínculos con organizaciones islamistas. «Puede que señalaran mi nombre y mi fe, pero todos sabemos que mi nombre y mi fe no son la razón por la que no podéis pagar la gasolina, la compra o una visita al médico», declaró ante sus seguidores.

Su triunfo, explica The Detroit News, refuerza además a los sectores progresistas del Partido Demócrata, que ven en él la prueba de que sus candidatos pueden imponerse incluso en estados muy disputados.

¿Qué ha pasado con la coalición de Trump?

La derrota tiene varias explicaciones, pero casi todas conducen a la Casa Blanca. La guerra contra Irán, que ha disparado los precios de la energía, los aranceles que han encarecido los productos de consumo y las duras operaciones contra los inmigrantes han alejado a muchos de los votantes que llevaron a Trump al poder. También han pesado las acusaciones de corrupción y enriquecimiento personal que rodean al presidente y a su entorno.

«Pocas veces en la política estadounidense un presidente ha dilapidado tanto apoyo político en tan poco tiempo», señala The Wall Street Journal. Hace apenas dos años, Trump regresó a la Casa Blanca después de ganar el voto popular y con un Partido Republicano completamente sometido a su liderazgo. Ahora, más del 60% de los votantes considera que sus políticas han perjudicado a la economía, según un sondeo citado por el periódico.

El problema para los republicanos no ha sido únicamente la movilización demócrata. También han perdido parte de sus propios votantes y, sobre todo, a los independientes. «Cuando durante seis u ocho años le dices públicamente a la gente: “No, no os queremos, marchaos a otra parte”, tarde o temprano captan el mensaje. Y el partido está pagando el precio», explica un veterano estratega republicano a The Wall Street Journal.

Por su parte, The New Yorker observa que los dos últimos años han ofrecido a los electores «todo un menú de razones para darle la espalda» al presidente. En el sur de Texas, las redadas migratorias; en Kansas, el impacto de la guerra de Irán sobre el precio del gasóleo y los fertilizantes; en Carolina del Sur, la elección de una candidata republicana particularmente débil. «Durante una década, muchos liberales habían llegado a asumir que los conservadores estaban tan entregados a la guerra cultural que los acontecimientos políticos no les afectaban. Pero esta vez, en esos lugares, las noticias han conseguido abrirse paso».

Trump busca culpables

El presidente reaccionó a la derrota tratando de distanciarse de unos comicios que él mismo había convertido en un plebiscito sobre su figura. «Yo no estaba en las papeletas y, como no estaba en las papeletas, no conseguimos movilizar a suficientes personas para que fueran a votar», declaró a The New York Times.

Durante la noche electoral también arremetió contra Fox News, su cadena de televisión favorita, a la que acusó de perjudicarle con sus encuestas y de dedicar demasiado tiempo al partido rival. Trump llegó a atacar personalmente a una de sus comentaristas y a responsabilizar a la cadena de la caída de sus propias audiencias. «Son ellos, no yo. Mis cifras son mejores que nunca», escribió en Truth Social.

¿El principio del fin del trumpismo?

Pero el resultado deja al presidente en una situación inédita desde su regreso al poder. Con ambas cámaras del Congreso bajo control demócrata, Trump afrontará dos años de mayor oposición institucional, investigaciones sobre sus negocios y posibles obstáculos a su política migratoria y económica, apunta The Wall Street Journal.

¿Es el principio del fin del trumpismo? The New York Times recuerda que otras grandes derrotas legislativas no impidieron que Bill Clinton y Barack Obama fueran reelegidos dos años después. Además, el movimiento MAGA sigue dominando el Partido Republicano. «Seguimos en el partido de Trump, pase lo que pase esta noche», reconocía un antiguo asesor presidencial.

Los demócratas tampoco tienen garantizado que su victoria se traduzca en una mayoría duradera. Según The Wall Street Journal, el 53% de los votantes encuestados tiene una opinión desfavorable del Partido Demócrata. Y sus distintas corrientes ya se disputan la interpretación de los resultados: los progresistas reivindican el éxito de candidatos como El-Sayed, mientras que los moderados destacan la conquista de votantes republicanos desencantados.

Pero algo ha cambiado. «Durante una década, el país se había acostumbrado a un mapa electoral fijo: azul en las ciudades, rojo intenso en las zonas periféricas. Ahora empieza a haber cierta inestabilidad en sus márgenes», escribe The New Yorker. Todavía es pronto para saber hasta dónde llegará esta transformación. Como advierte el veterano demócrata James Blanchard en The New York Times, la derrota de Trump no significa que Estados Unidos vaya a recuperar la política anterior a su llegada al poder: «Por desgracia, ya no podemos volver atrás. Tendremos que seguir adelante».

Consentimiento de cookies PÁGINA INTERNACIONAL utiliza cookies técnicas, de personalización, análisis propias (con la única finalidad de medir las audiencias de esta y por tanto consideradas exentas de consentimiento) y de terceros, como también publicitarias propias y de terceros, que tratan datos de conexión y/o del dispositivo, así como hábitos de navegación para facilitarle la misma, analizar estadísticas del uso de la web y personalizar publicidad.