Cómo la izquierda se apropió de la sociología
Un menor rigor metodológico explica que una disciplina nacida para estudiar la sociedad se haya pasado al activismo

Algunos acontecimientos recientes –como la muy criticada entrevista a la presidenta de la Asociación Antropológica Estadounidense o el escándalo desatado en torno al difunto Jason Arday, sociólogo de la educación en Cambridge– han puesto en el punto de mira a una disciplina sumida en el conflicto. Sin idealizar la situación de otras ramas que estudian el comportamiento humano, como la psicología o la economía, la sociología parece enfrentarse a problemas de una naturaleza completamente distinta. ¿Qué le ocurre a esta disciplina (y a otras afines como la antropología)? ¿Por qué se ha convertido en una disciplina epistémicamente más débil y con un sesgo ideológico más acusado que otras ciencias del comportamiento?
Pierre Bourdieu es, quizá, el científico social más citado de la historia. Fue uno de los sociólogos más influyentes del siglo XX y, durante los últimos años de su vida, participó activamente en debates políticos. En un documental titulado La sociología es un deporte de combate, estrenado en 2001, un año antes de su muerte, presentó la sociología como un medio para dotar a los miembros de los grupos dominados de las herramientas intelectuales necesarias para defenderse de la «violencia simbólica» de los grupos dominantes.
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