¿Qué ocurre cuando desconectas a un millón de adolescentes?
La prohibición australiana de las redes sociales a menores de 16 años ofrece un experimento inédito a la ciencia
Los adolescentes de 15 años no se alegraron precisamente cuando Australia les prohibió usar las redes sociales. Desde la medianoche del 10 de diciembre de 2025, se acabaron Instagram, Snapchat y TikTok. Las empresas tecnológicas que no impidieran a los menores de 16 años abrir cuentas se exponían a multas de hasta 54,6 millones de dólares australianos (casi 34 millones de euros).
En las semanas previas al veto gubernamental, los adolescentes compartieron trucos para sortearlo. Uno de ellos consistía en fingir una papada para engañar a los sistemas de verificación de edad. Solo uno de cada cuatro tenía previsto abandonar las redes sociales cuando entrara en vigor la medida. Dos jóvenes de 15 años, respaldados por una organización de defensa de los derechos digitales, llegaron incluso a solicitar al Tribunal Superior de Australia una orden cautelar para impedir su aplicación.
Es fácil entender la indignación de los adolescentes, explica Jeff Hancock, psicólogo y fundador y director del Laboratorio de Redes Sociales de la Universidad de Stanford (California), que colabora con el Gobierno australiano para evaluar los efectos de la prohibición. «Su reacción es: “Un momento, yo no estaba haciendo nada malo. He construido este mundo. Me relaciono con mi grupo de baile y mi equipo de fútbol, he creado un pequeño negocio y así mantengo el contacto con mi abuela. ¡Y ahora me lo van a quitar!”».
¿Quieres seguir leyendo?