Los hombres que quieren callar a las mujeres
Una nueva galaxia de pastores, políticos e influencers quiere replantear el derecho de voto femenino
Douglas Wilson tiene una modesta propuesta para mejorar la vida en Estados Unidos: derogar la Decimonovena Enmienda, que otorgó el voto a las mujeres. En su sistema ideal, «se haría en la política como en la estructura de nuestra iglesia», me dijo hace poco. «Es decir, votaríamos por hogar».
Wilson es cofundador de la Comunión de Iglesias Evangélicas Reformadas (CREC), con sede en Moscow, Idaho. En las últimas cinco décadas ha levantado allí un pequeño imperio dedicado a difundir su visión teocrática de Estados Unidos: una editorial, una escuela, una universidad de humanidades y un servicio de streaming. Su confesión, con unas 170 iglesias afiliadas, cuenta entre sus miembros con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el propio Wilson fue invitado a oficiar un servicio de oración en el Pentágono en febrero. De modo que, cuando el pastor plantea –como si tal cosa– privar del derecho al voto a la mitad de la población, la gente escucha.
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