¿Ha llegado la hora de colgar el estetoscopio?
El envejecimiento de los médicos abre el debate sobre la necesidad de fijar evaluaciones obligatorias o una edad límite para ejercer

La larga carrera de Richard David Heekin como cirujano ortopédico tuvo un final catastrófico. Se jubiló en 2020, a los 65 años, después de que varios pacientes lo acusaran de continuar operando pese a las limitaciones provocadas por una enfermedad neurológica progresiva que afectaba a su equilibrio y a su capacidad para hablar. En los tres años siguientes se presentaron al menos 522 demandas contra él y contra el hospital Ascension St. Vincent’s Riverside, en Jacksonville (Florida). Los demandantes sostenían que el hospital conocía el deterioro del cirujano, pero aun así le había permitido seguir operando.
Las lesiones descritas en las demandas eran graves. Una paciente murió después de que, presuntamente, Heekin le fracturara el fémur durante una operación de prótesis de cadera. Otros pacientes lo acusaron de haberles fracturado huesos, roto tendones o seccionado nervios. Heekin falleció en mayo de 2026. El hospital ha reconocido su responsabilidad en algunos casos, aunque no en todos.
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